Actualizado hace: 17 minutos
DE PERROS Y CATALEPSIAS
¡Asunte, lector, asunte!
HOMERO Felizote de mordisquearse unos bocados ¡de a perro!

A una jovencita japonesa se le abrieron los ojos (bueno, es un decir), y decidió abrir un restaurante… ¡para perros! Miki Nakai se llama la emprendedora joven nipona y el local, Bow Wow (se pronuncia perrunamente Báu Guáu) está en la tradicional colonia Roma, en Ciudad de México. Como Miki no es gil, en su Deli también atiende a los dueños de los canes, y todos felices.

Domingo 20 Abril 2008 | 17:23

“Gracias” a la catalepsia (base de la trama de una telebobela que transmite un canal nacional), una mujer peruana fue enterrada viva. Claro, todos creían que ya había estirado la pata, pero cuando vestían su cadáver, zuíss, se irguió cuán viva estaba y se barajó de su propia velación. Felícita Arévalo Viera (37), a quien ahora en su barrio la llaman macabramente La Muerta, “revivió” dos horas después de que los médicos determinaran su muerte clínica debida a cáncer generalizado. Sucedió en Tayabamba, La Libertad, Virú. La paranoia gringa sumada al morbo de unos agentes federales en el aeropuerto de Lubbock, Texas, Yonilandia, hicieron que se obligara a Mandi Hamlin (37) a que se quitara los piercings (pírcins) que llevaba en sus pezones antes de subirse al avión que la trasladaría a Dallas, en el mismo estado. Los guardias la obligaron a quitarse los aritos de los pezones, mientras se reían morbosamente. Sin embargo, cuando Mandi les dijo que llevaba un piercing en el ombligo, le dijeron que “ese no importaba”, vea usté. Mandi, como cabía esperar, demandó.
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