Actualizado hace: 22 minutos
Eudaldo Flor
El diputado parlanchín

Un famoso pintor expresionista representa al Ecuador con su diversidad en un cuadro de colores ocupando los espacios precisos de regiones que la naturaleza y la historia ha ido decantando y fijando en el tiempo.

Viernes 16 Noviembre 2007 | 21:19

A ello le añade, en un alarde de imaginación y talento, tonos y matices vivificantes, representativos del folclor, lenguajes, costumbres; una diversidad que lo hace al país encantador para los visitantes de otras latitudes. Lo exhibe en la galería de arte de la Casa de la Cultura y recibe ovaciones, aplausos y sentimientos de admiración. Él se limita a decir: “Yo sólo interpreté a la naturaleza”. Una mañana, al reabrir la exposición, encuentran al lienzo rayado y dividido por grandes franjas rojas horizontales. Ante tal despropósito empezaron las averiguaciones del caso para conocer el autor de este delito. Y aparece en escena un diputado de la República, con un puntero en la mano, declarándose culpable y manifestando: “Me siento orgulloso porque esta es la única forma de demostrar cómo debe desarrollarse el país”. El artista, con cuchillo en mano, trata de agredir al hechor; a lo que la justicia interviene y lo apresa por intento de asesinato. El suceso levanta un escándalo publicitario nacional e internacional; y finalmente se conoce que el diputado, ostentando su generosidad, se compromete a pagar al artista el valor del cuadro valorado en quinientos mil dólares. Contrariamente al comportamiento lógico, el artista rechaza el pago y sale en libertad, no sin antes abonar una fianza de cincuenta mil dólares. Este inusual desenlace provoca una serie de comentarios y preguntas sin respuestas, que inducen a la reunión de un grupo de psicólogos y sociólogos para estudiar la conducta del pintor; a quien invitan a sus reuniones para que exponga sus motivos. Después de una semana de diálogos y deliberaciones, terminan informando a la prensa con una sola frase: “El artista tenía la razón”. Los periodistas, más intrigados aún, entrevistan al pintor; y la primera pregunta que le hicieron fue: ¿por qué rechazó el dinero?, a lo que el artista respondió escuetamente, “Porque el talento no tiene ambición”. Pero entonces el cuadro debía representar para usted una obra maestra; para que se sienta tan indignado –“No dijo el pintor, ese cuadro lo tengo en la mente y lo puedo repetir una docena de veces sin dificultad; lo que aún me tiene furioso es la absurda idea de este diputado parlanchín de dividir al Ecuador como a un pastel; sabiendo que si las regiones naturales, cada una de ellas, se hubiesen desarrollado monolíticamente en su potencial natural, cultural y humano; habrían conformado un país nivelado con el desarrollo. Sé que esto es bastante difícil de lograr por el espíritu de confrontación que tiene la idiosincrasia nuestra, que evita conformar unidades regionales; ¡pero lo bueno siempre habrá que intentarlo!
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