Actualizado hace: 5 horas 8 minutos
COLON QUIMÍS
Mató a delincuente por defender a su mujer

Dos sujetos irrumpieron en la finca que era cuidada por los esposos Solórzano – Guaranda para robarse los animales. El cuidador al ver que su esposa era agredida disparó y mató a uno de los delincuentes. El hecho ocurrió ayer a las 17h00.

Jueves 15 Noviembre 2007 | 21:57

La rutina diaria de alimentar a los cerdos que tienen a su cargo los esposos Solórzano – Guaranda, se vio alterada con la llegada de dos delincuentes quienes aprovechándose de la soledad de los ancianos intentaron apoderase de los animales. Ana Rosa Guaranda Meza (65) y José Herminio Solórzano Suárez (70) trabajan desde hace 15 años como guardianes en la finca de Francisco Celorio, ubicada en el sector “El Chivo”, del kilómetro 13.5 de la vía Colón-Quimís. Guaranda Meza dijo a la policía que eran las 17h00 cuando alimentaba a los animales y que dos sujetos desconocidos ingresaron a la casa y que andaban armados con revólveres. Uno de ellos se le acercó y le pegó en la cabeza mientras que el otro intentaba sacar a los chanchos. “Grité llamando a mi esposo”, manifestó Guaranda al agregar que Solórzano sacó la escopeta y le disparó a uno de los ladrones quien murió al instante de un disparo en el cráneo. Hasta el cierre de la edición se desconocía el nombre del occiso. “El otro hombre le quitó el arma y le pegó en la cabeza hasta rompérsela. Luego le disparó y salió corriendo”, repetía angustiada asegurando que su esposo estaba muerto entre los matorrales. En el lugar del suceso se encontró prendas manchadas de sangre. Estaba escondido Cuando Ana Guaranda salió a buscar ayuda, su esposo, al parecer, se levantó y al descubrir el cadáver de uno de los sujetos se asustó por lo que decidió esconderse a pesar de estar gravemente herido. Cogió una colcha para cubrirse. La policía lo encontró a varios metros de la finca, entre los matorrales, casi inconciente por las heridas que presentaba. Fue trasladado, en un patrullero, hasta el hospital Verdi Cevallos donde los médicos de turno informaron que su estado es crítico. Tiene dos balas alojadas en la cabeza. Los esposos Solórzano - Guaranda son oriundos de Ayacucho y desde hace 15 años llegaron a trabajar para Francisco Celorio. Los siete hijos del primer compromiso del José Solórzano viven en Quito y Guayaquil.
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