Actualizado hace: 5 minutos
Thalía Cedeño Farfán
No es cosa de locos

No es cosa de locos, la Comunidad Andina echa humo y no precisamente humo blanco ¿Qué nos pasa? ¿Hemos perdido la cabeza? A nuestros males propios de la inmadurez política y la falta de desarrollo social y económico se suman los dimes y diretes de los aspirantes a gobernantes y gobernantes díscolos, que han confundido las responsabilidades propias de jefes de

Sábado 10 Noviembre 2007 | 22:49

Estado en ejercicio de administradores de circo de pueblo, a vista y paciencia de los que aspiramos días mejores para nuestros países. Cordura, respeto entre naciones, respeto a las decisiones soberanas ¿es mucho que pedir? No es cosa de mercado, ni pelea de comuneros, ni quién es más o menos gallo; es cosa de países, de patrias que se merecen respeto entre sí, de naciones que hemos luchado por un mismo ideal, que llevamos algunas los mismos colores en la bandera por el pasado común que nos une. Pero no es la patria única, no es la Gran Colombia con que soñó Bolívar, ya no se repetirá otro Bolívar -orgullo de América-, ni se repetirán otros Eloy Alfaro, Fidel Castro; lo que hay son remedos de patriotas que pretenden conducir los destinos de América Latina antojadizamente. ¿Se acabó la hermandad? ¿No conviene a los intereses particularísimos? Pues, que prime la amistad entre los pueblos de América Latina. La lucha, si no conjunta, debe ser hoy individual contra el hambre, la pobreza, el analfabetismo, el irrespeto, la desunión. ¿Por qué convertir a nuestros países en circos, si marionetas hay muchas y sobran payasitos internacionales y demagogos de poca monta? Permítanme el derecho, que como latinoamericana tengo, de tirarles las orejitas y sugerirles que se comporten como verdaderos jefes de Estado, ya que el concepto de estadista se ha esfumado de algunas cabecitas. Estamos jugando con el destino histórico de nuestros países y no es tiempo de hacer alardes. ¡El mundo ha cambiado tanto! Aceptemos esa postmodernidad sin el agobio de la desmesura, aprendamos a respetarnos; que no piense el pez grande que puede comerse al chico, ni que el dinero puede comprar patrias, ni imagen, al puro estilo del clientelismo vulgar. El liderazgo se forja en cada país con acciones inteligentes y con el bien actuar. Demos ejemplo de ecuanimidad con el derecho que nos asiste de discrepar. Sólo así mereceremos respeto y nos serán justificadas las equivocaciones en la comunidad internacional. “Sin con mi muerte contribuyo a que cesen los partidos y se consolide la unión, bajaré tranquilo al sepulcro.” Bolívar. " Que prime la amistad entre los pueblos de América Latina"
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