Actualizado hace: 2 horas 34 minutos
Edwin Delgado Armijos
La derecha de la izquierda

Los asambleístas tienen la impostergable tarea de cambiar el marco obsoleto en el que se desenvuelve el país, hay prácticas atroces que deben ser erradicadas para un mejor funcionamiento del Ecuador.

Sábado 10 Noviembre 2007 | 22:47

Un recurso que les ha sido usurpado a los ecuatorianos, en especial a los niños y niñas, y con ello, ahogado su futuro, es el secuestro al que ha sido sometido el sistema educativo. Ecuador debe ser uno de los pocos países en Latinoamérica (a lo mejor el único) donde quienes hacen dirigencia gremial educativa, utilizan como plataforma política y caballo de batalla el activo fijo intangible más importante del ser humano; el cual es capaz de sacar de la ruina al ser humano. Pero, es justamente eso, ruindad, la forma como se maneja la educación, presente y futuro de todo un pueblo. La izquierda tiene derecha en este país, esa derecha-izquierdista absolutista, en la que un grupo minúsculo goza de privilegios, canonjías, en beneficio de su círculo y séquito; ese selecto grupo que puede ser candidato a todo. Eso sí, siempre en detrimento de miles de infantes, los cuales miran, atónitos, cómo su futuro laboral se hace nada; en muchos casos termina en la informalidad, en un triciclo, en un mercado, porque la calidad de la educación enseñada sólo da para eso. ¿Será acaso que esa es la razón por la que ocupamos un sitial negro, en cuanto a la educación pública en Latinoamérica? La forma de selección de las plazas que se requieren para cubrir los puestos de maestros siempre ha estado sujeto a los vaivenes políticos de quienes detentan el poder en el gremio educativo; son ellos quienes deciden cómo y con quiénes se llenan, la decisión les compete sólo a ellos. Si quieren llamarlos al orden, recurren al chantaje, haciendo lo que mejor saben hacer, paralizar servicios. La derecha de la izquierda le ha hecho mucho daño a los cientos de miles de educandos que se forman (o se deforman) en las aulas por la falta de una política educativa, sumado al desastroso manejo estatal que se le ha dado por décadas a la educación. La falta de planificación es notoria. Creeré en los asambleístas al final de su período, si logran liberarla del yugo infame al que está sometida. Si logran impulsar o dejar vía libre para que se sancione una ley que prohíba, definitivamente, ser candidato a cualquier dignidad electiva seccional o nacional a quienes hacen dirigencia educativa. No se puede permitir una mezcla de esta índole, donde los resultados son siempre desfavorables para un grupo de la población considerado como el más vulnerable. La partida de defunción para quienes han manejado la educación se puede empezar a firmar solo con operar un pequeño gran cambio. Que muchos esperamos ansiosamente. "Desastroso manejo estatal que se le ha dado a la educación"
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