Actualizado hace: 25 minutos
Carol Murillo Ruiz
Piratería

A veces, cuando trato de escribir mi artículo semanal, hay un silencio sepulcral y no logro hallar un pequeño siseo que me de la señal para escribir algo que provoque en el lector una mínima reflexión.

Viernes 02 Noviembre 2007 | 21:24

Ayer me pasó algo increíble. Caminaba por el Centro Histórico de Quito, y me embestían vendedores de todo color. De pronto, alcancé a ver las carátulas de los CD’s piratas, como se suele llamar a las copias en serie de artistas y películas viejas y nuevas. Las miraba y no podía creer tanta oferta y tanta variedad de amenidades. Lo mismo me pasó un día en México –con una oferta mayor y de mejor calidad- y otra vez en Caracas, con una bellísima música caribeña que seducía al más despistado. Pero, con esa inadmisible ética que nos pilla en los minutos más extraños, vino hacia mí, sin percibirlo, un duende, un ser sobrenatural, un ente, un cuco que sabía más que nadie sobre el sentido efectivo y no perverso de la piratería. Vio mis ojos. Vio mi cara. Observó hasta mis pensamientos. Percibió mi malicia ante la piratería y su fingida transgresión. Y me recriminó desde su entidad inaudita, desde su certeza, desde su erudición capitalista. Me hizo sentar bajo un puente peatonal del sur. Me hizo callar. Me dijo que no haga preguntas. Y que no me asombrara de nada porque si lo hacía perdía el hechizo de la verdad. Me pidió que lo viera sin verlo. Mira, me dijo, iniciando un discurso sabio y seguro. “Mira tu entorno chicuela loca. Lo que ves es pobreza. Vendedores ambulantes. Putas. Zapatos de cinco dólares. Borrachos de mierda. Niños sucios de bacerola. Restaurantes llenos de ratas. Lavanderas tísicas. Y, ¡lo que a ti te espanta, es la piratería de los CD’s! ¡la forma que tiene el capitalismo de reciclar su propio fraude económico! ¿Ves más allá? ¿Esos locales asquerosos que el municipio ha creado para ocultar la belleza popular de la calle Ipiales? ¿Los ves? Pues allí venden cada día docenas de televisores, de marcas chimbas, y también, docenas de DVD’s de a medio pelo. ¿Imaginas cuánto venden diariamente esos mercaderes? ¿Imaginas siquiera cuánto venden los centros comerciales –al norte- de los pelucones quiteños? ¿Sabes cuánto mueve el capital (legal) con el mercado-pirata en todas sus esferas? ¿Imaginas el mercado ampliado y boyante de TV, DVD’s, equipos de sonido o minicomponentes, karaokes, etc., que son el recipiente final de los CD’s pirateados, de las películas buena y malas, de la música fina y de la música chichera? Amiga: la piratería es la condición popular del capitalismo. Código eficiente. Más eficiente, incluso, que el contrabando. La piratería empuja el mercado de lo que la masa nunca podría comprar. Es el capitalismo popular. Si vas por ahí, verás chicos ofreciendo películas pornográficas, y las muestran en plena calle. Ayer vi cómo veían una violación a unas chicas en vivo. Y todos reían… La piratería no está contra la legalidad del capital. Es otra forma de practicarlo. Me voy. Y no hables. No me conoces. Ni quiero saber quién eres. Y para que aprecies mejor la piratería, compra una película de a un dólar. Me lo agradecerás.” "La piratería es la condición popular del capitalismo"
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