Actualizado hace: 23 minutos
Douglas Vaca Vera
¡Vino Correa!

Llegó el ciudadano Presidente. Vino a entregar las instalaciones de la Asamblea Nacional Constituyente de Montecristi. Palabra cumplida. Palabra de gallero. O de montonero alfarista, como decimos los manabitas.

Jueves 01 Noviembre 2007 | 22:02

Llegó Rafael Correa, el mandatario que no tiene temor en llamarse hombre de izquierda. Que está más allá de los viejos sectarismos del pasado. El que ha hecho el milagro de devolverle la unidad a la izquierda ecuatoriana. Y nos ha demostrado en los hechos, que sí es posible llegar al gobierno, y al poder de la República. Que fue el infantilismo y los sectarismos los que dividieron la tendencia y la convirtieron en lo que nunca debió ser: entelequia incomprendida por el mismo pueblo al que debía redimir y liberar. Llegó Correa, al que no le tiembla el pulso, para proponer e impulsar los cambios que desde hace décadas viene reclamando nuestro país. El que habla alto y claro. Con fuerza, con pasión. Como hablan los que saben lo que dicen. Como lo hacía “el cóndor de Montecristi”. El que logró arrinconar a la derecha política y económica. El que se considera descendiente de Alfaro. No solamente por los altos ideales del cambio socioeconómico. Sino también por los genes indígenas y mestizos de los Alfaro-Delgado. ¿Qué más podemos pedir? Está abierto el sendero. Está lista la cancha. De nosotros depende que el proceso avance. Lo mismo le ocurrió a Don Eloy. El marcó la ruta… y junto a los “montoneros” realizaron lo demás. Por eso, gracias a Rafael Correa. Porque nos ha devuelto la esperanza. Allí están en el cerro de Alfaro, las instalaciones de la Asamblea Constituyente que redactará la nueva Constitución política de la República, incorporando los cambios estructurales que reclama este país, para ser más justo; más equitativo; más libre. Una Constitución alfarista de 1906. Para culminar los cambios que no le dejaron realizar al “Mártir del Ejido”. Y allí están los asambleístas del Movimiento PAIS. Vamos a ver, si son consecuencias con las propuestas de su líder. Si están a la altura del momento histórico. Nosotros confiamos en los asambleístas manabitas. Si el Presidente Correa nos entregó las instalaciones de la Asamblea Constituyente… los asambleístas, poniendo en práctica la descentralización del poder político, deberán disponer en la nueva Constitución que Montecristi será la sede permanente de la función legislativa o Congreso Nacional, como el mejor homenaje “al más grande ecuatoriano de todos los tiempos”. Y que el nuevo modelo de administración del Estado debe ser el de las “autonomías provinciales”. Son cambios indispensables para ingresar a la “nueva época” que propone el Presidente. "Confiamos en los asambleístas manabitas"
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