Actualizado hace: 32 minutos
Libertad Regalado Espinoza
Una nueva oportunidad (1)

Iniciado el siglo XX, Eloy Alfaro, después de la fallida Carta Constitucional de 1897, en la que no se diera ninguna reforma de orden estructural, emprendió la tarea, primero, de volver al poder, y luego de establecer reformas coyunturales en la Carta Magna de 1906, conocida como “ave fénix constitucional”. Llamada a larga vida y resurrecciones posteriores, pondría en las leyes temas de gran trascendencia como: el laicismo del Estado, de la educación y de la familia, fortalecimiento y autonomía del poder civil, reforma de la banca, la tributación, la obra pública, la agricultura y reformas jurídicas en lo laboral.

Jueves 01 Noviembre 2007 | 22:01

Quienes confiaron en su lema del laicismo en todos los estamentos, con respeto desde luego a la libertad de cultos, respaldaron los vientos transformadores de este gran revolucionario que había decidido unir la Sierra con la Costa a través de la línea férrea, la creación del Banco Comercial Agrícola en cuyas manos dejaría el manejo de las recaudaciones de rentas, tasas fiscales y de las aduanas y la canalización de los préstamos. La apertura de los colegios normales, en donde se formarían maestros con mentalidad laica, y por primera vez se le daría oportunidad a la mujer de educarse y como maestras regentar las escuelas públicas que se abriría en varios sectores del país, así como también reemplazar a los religiosos en escuelas y colegios que pasaron a formar parte del Estado, pues la gratuidad de la educación, otra de sus banderas de lucha, se hizo efectiva con los albores del siglo. Cuánto pagaría por la osadía de navegar contra corriente, de quitarles la hegemonía, a los gamonales de la Sierra; de encumbrar al poder a una nueva clase política constituida por la nueva burguesía costeña, conformada por comerciantes exportadores e importadores, terratenientes productores de cacao y tagua, comisionistas, agentes comerciales y banqueros guayaquileños; de limitarle a la iglesia a sus deberes netamente religiosos terminando con el Concordato; de controlar las recaudaciones del Estado; de abolir los diezmos a la iglesia; de eliminar el concertaje. Su vida fue el precio de esta gran revolución del país. Hoy estamos a la puerta de una nueva oportunidad, ha transcurrido un siglo desde cuando se gestaron todos estos cambios de modernidad. Las intenciones están dadas, hay una nueva clase política encumbrada en Carondelet. Con el nacimiento de las dos nuevas provincias se ha debilitado a las provincias de Pichincha y Guayas y mermado los sueños de autonomía que con bombos y platillos se venían anunciando. El haber elegido a Montecristi como sede de esta Asamblea Constituyente tiene dos lecturas, una de alto simbolismo, todos sabemos que esta tierra fue cuna de Eloy Alfaro, artífice de la gran revolución liberal y de la Constitución que rigió el país durante 23 años. (continuará) "Hay una nueva clase política encumbrada en Carondelet"
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