Actualizado hace: 8 minutos
EDITORIAL
Nuestra historia no debe perderse

Gran expectación causó el saber que, en donde se levanta el cerro de Jaboncillo, en los alrededores de la parroquia urbana Picoazá (Portoviejo), estaría cubierta por los efectos del tiempo una ciudad indígena completa, concebida y construida con parámetros que nos dejarían perplejos.

Martes 23 Octubre 2007 | 20:51

Esta información ha sido conocida desde hace algún tiempo, especialmente en los círculos turísticos del país, pero hasta ahora no hay una reacción positiva, de interés para realizar un estudio profundo sobre la realidad de la supuesta ciudad. Incluso en alguna ocasión, en un evento nacional desarrollado en la capital de la República, se dijo que tan importante sería esta ciudad que podría semejarse al Machu Pichu peruano. La historia nuestra, específicamente la de los pueblos costeños, no ha tenido la suficiente difusión y hasta en los textos académicos se trata a los antepasados que poblaron el litoral ecuatoriano como parte de subculturas, lo que, según estudios científicos, se aleja de la realidad. La cultura manteña, que sentó sus dominios desde Chone hasta la Península de Santa Elena, fue la última cultura precolombina del litoral y en sus territorios florecieron la agricultura, el comercio y la artesanía, de la que proviene la mundialmente famosa silla manteña, en forma de U, que no tiene parangón con otra. Actualmente se denuncia la presencia de huaqueros que estaría haciendo de las suyas en gran cantidad, mientras el Instituto de Patrimonio Nacional y la Academia de Historia del Ecuador ni siquiera se han pronunciado al respecto, por lo que las entidades manabitas como el Consejo Provincial, los municipios de Portoviejo, Montecristi y Manta, en principio, deberían disponer un cuidado estricto sobre la zona. Rescatando la historia planificaremos el futuro, así lo sostienen los entendidos y eso debe ocurrir en Manabí.
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