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La evaluación participativa

Para evaluar los logros de aprendizaje alcanzados por los niños y niñas del centro infantil decidimos hacerla con los padres y madres de familia. Lo cual resultó una experiencia positiva para todos los padres y madres, niños y niñas y por supuesto las maestras.

Martes 23 Octubre 2007 | 19:34

Cuando les planteé la idea, todas mis maestras me miraron con cara de susto, diciendo: les dará vergüenza y ¿si no lo actúan?, ¿si salen mal? En tal aspecto les falta reforzar ¿no podrán hacerlo? etc. Les contesté a todas sus preguntas, diciéndoles que de eso se trata, lo que el niño-a puede y sabe lo hará delante de quien sea y lo que no puede simplemente no lo hará, justamente eso es lo que queremos que sus familias noten, donde están las dificultades de sus hijos para que puedan ayudarlos y reforzar en casa. Si se portan mal ellos se darán cuenta lo difícil que es trabajar con ellos en algunos momentos y valorarán más su trabajo. Los padres y madres en el sistema escolar formal son intrusos cuando llegan a la institución, esa convicción debe cambiar, ellos son parte del sistema y la institución es la primera llamada a buscar estrategias para su vinculación. Los padres y madres asumen que los resultados de las evaluaciones que los maestros les entregamos son acertados, pero nunca pueden comprobarlos como reales, por lo mismo los ven como un asunto de otros y no se involucran. Al no involucrarse no contamos con su apoyo para el necesario refuerzo en casa y por lo tanto los aprendizajes que podrían potencial, izarse se demoran o incluso retrasan. Pero además las maestras conocemos una cara de los chicos que en muchos casos los padres desconocen, en el centro infantil al relacionarse con otros niños de su edad ellos hacen cosas que en su casa no hacen y cuando se los comentas a los padres a veces hasta dudan. Y así hasta que pude convencerlas de que era importante que ellos participen. Una vez convencidas las maestras de la importancia de hacerlo, comenzamos a diseñar las evaluaciones, a decidir los materiales, a pensar cómo lo haríamos. Cuando llegó el gran día, los padres fueron llegando con sus hijos y pasaron al salón de cada maestra de especialidad a realizar la evaluación a su hijo, la maestra le explicaba que tenía que hacer y cómo, también lo que no debía hacer. De ese modo ellos fueron evaluando individualmente a sus hijos en Intelectualidad, lenguaje, actividades manuales, expresión corporal, música e inglés. Los resultados fueron los mejores, los niños en su mayoría participaron activamente con sus padres y les demostraron lo que habían aprendido, eso motivó mucho a sus padres porque no imaginaban que sus hijos supieran tantas cosas, pero además en los aspectos en que los niños fallaron, las maestras les explicamos cómo reforzar en casa. Ésto último era fundamental para nosotras. En general fue una experiencia maravillosa para todos y definitivamente la convertiremos en costumbre.
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