Actualizado hace: 12 minutos
José Toro García
La impugnación de la prueba Ser Bachiller

En esta época de impugnaciones yo también quiero, por honor propio y de la comunidad, impugnar ciertas acciones que nos lastiman, mientras otras ofenden nuestros derechos y los de nuestros estudiantes. La impugnación puede limpiar la sociedad y llevarnos a ver la verdad en su única y real dimensión. Quien impugna defiende los valores fundamentales de la sociedad y da vitalidad a sus miembros.

Domingo 09 Febrero 2020 | 04:00

En Roma, desde la orilla del río Tiber se puede contemplar la imponente torre de la iglesia de Santa María en Cosmedin, construida a inicios del medioevo y muy visitada por albergar en su pórtico La Boca de la Verdad: un gran disco de mármol, quizás una tapa de alcantarilla romana, en el que se ha esculpido una severa cara con la boca abierta. Una leyenda atribuye propiedades catárticas, de limpia, con el poder de castigar a los mentirosos. Al que introduce su mano en ella y dice una mentira la escultura le amputa los dedos.
Políticos y funcionarios debieran someterse a las pruebas de la verdad y desde Roma, si se pudiera, traer la llamada Boca de la Verdad. Muchos perderían sus torcidos dedos... y hasta sus pícaras manos.
Impugno la prueba Ser Bachiller, golpe psicológico, esfuerzo casi inútil con el que se pretende en dos horas y media valorar las capacidades de los estudiantes y que fueron adquiridas durante doce años de estudio. Es injusto que se hayan filtrado a través de corruptos las preguntas y respuestas y que, en consecuencia, se estimule la descomposición moral de los jóvenes que lograron comprar los cuestionarios resueltos mientras la mayoría invirtió tiempo, esfuerzo y dinero en pagar cursos para prepararse.
Y en muchos casos, por la inmoralidad cometida, los peores alumnos obtuvieron un mayor número de respuestas válidas: se está engendrando, por culpa de quienes no supieron blindar las pruebas o propiciaron su venta, una nueva generación de incapaces y astutos que luego ocuparían los sitios de liderazgo de la sociedad. 
Como consecuencia de aquello, viene de decepción, al menos temporal, de los que se sometieron a la prueba con dedicación y honestidad y ven con tristeza y coraje cómo se agiganta el poder en manos de corruptos, mientras a ellos se les cierran las puertas de los estudios en las universidades del Estado. Que la Justicia investigue con celeridad y firmeza esta vergonzosa situación y que los organismos correspondientes elaboren un nuevo modelo de evaluación mientras estudian un juicio político a las autoridades involucradas. 
Los responsables debieran ser invitados a colocar, no solo sus manos, sino también sus cabezas dentro de la Boca de la Verdad...así podríamos tener menos focos de infección en la sociedad.
 
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