Actualizado hace: 1 hora 30 minutos
Yuri Hernández Mendoza
Alfaro, el mártir, su legado…

Miércoles 29 Enero 2020 | 04:00

Al recordar el día del infame asesinato y arrastre del más grande de los ecuatorianos de todos los tiempos, al cumplir 108 años de aquel execrable crimen, es necesario remembrar su colosal obra, y que decir, no solo fue el mejor ecuatoriano, sino uno de los grandes hombres y patriotas de Latinoamérica, del que dan fe reconocidos escritores de América como José María Vargas Vila de Colombia con la obra magistral “La Muerte del Cóndor”, refiriéndose al mártir de El Ejido, el general Eloy Alfaro Delgado. 

La magnitud de Alfaro, montecristense, manabita, descifra su portentosa inteligencia, su alma noble y su amor por la patria, que, a pesar de las diferentes ideologías con Don Gabriel García Moreno, expresidente del Ecuador, quien había manifestado la inquietud de unir costa y sierra, con la construcción de un ferrocarril, don Eloy Alfaro sin miramientos egoístas, cristalizó la obra, la cual fortaleció la unidad nacional. 
También implantó en la célebre Constitución de 1906 la educación laica, para lo cual creó el Instituto Nacional Mejía de Quito, los normales Juan Montalvo, Manuela Cañizares y Rita Lecumberri, obras de la revolución liberal, impulsadas por dos valiosos ministros don Abelardo Moncayo y José Peralta , ilustres maestros que regentaron colegios laicos en Ibarra y Cuenca. Puso el talón de oro en la moneda ecuatoriana, creó leyes que hicieron la separación del estado laico y la religión. Leyes que provocaron el enojo y resentimiento de los sectores clericales y ultra conservadores, hasta concluir con el arrastre de su cuerpo y de sus tenientes, hacia el parque El Ejido.
Los ecuatorianos debemos recordar su ideal, su lucha y sacrificios por la patria, muchos líderes que siguieron a su muerte adulteraron su doctrina, malversaron sus ideales y hasta negociaron sus principios. No obstante, quedaron para la historia y su honra  grandes y verdaderos liberales que enaltecen su credo y su tránsito terrenal, y lo dijo el gran escritor Don Justino Cornejo enalteciendo el nombre de Don Sebastián Guillén García después de su muerte, igual nos toca decir ahora sobre la tumba de un gran liberal que prestigió el parlamento nacional con inteligencia y honestidad, éste fue el Dr. Ignacio Hidalgo Villavicencio.
Hay que exaltar la fecha, vida y gloria del mártir del Ejido, y tener latente su doctrina que, sin tener el membrete de liberal, siga el dictado de sus grandes postulados.
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