Actualizado hace: 5 horas 55 minutos
Universi Zambrano Romero
Deforestación en Manabí

Domingo 15 Diciembre 2019 | 04:00

Con suma preocupación observamos que la deforestación en nuestra provincia crece inconteniblemente. Una de las culpables es la despiadada motosierra y quienes imbuidos de facilismo la utilizan en forma irresponsable para ir poco a poco terminando con el bosque primario y con árboles milenarios que producen finas maderas para diferentes usos.

Los campesinos siguen quemando los desmontes, en los meses de noviembre y de diciembre, previo a la época lluviosa, se dedican a quemar la maleza antes de la siembra, malhadada costumbre que la siguen practicando a la vista, paciencia, indiferencia e irresponsabilidad de las autoridades llamadas a controlar el medio ambiente y  la naturaleza.  Los incendios forestales están castigados por la ley, pero no se la cumple, como ocurre con la mayoría de las leyes.
Es urgente emprender en una campaña de reforestación. Existen plantas nativas de gran resistencia a la seguía, por ejemplo el algarrobo,  el muyuyo, las acacias, los almendros, etc.  El algarrobo es el más resistente a la sequía, lo hemos visto en lugares desertificados,  siempre verde. Su  semilla  es un gran forraje para el ganado. En Perú, cuyo litoral es un vasto desierto, crece bien y de él se extrae el extracto de algarrobina, usado para curar ciertas enfermedades respiratorias y para preparar ricos cocteles. En Galápagos existen árboles de algarrobo centenarios y siempre verdes, sembrados en malecones cerca de la orilla del mar;  lo mismo ocurre con el moyuyo que decoran las vías con sus flores amarillas.   En la península muchos artesanos utilizan la madera del moyuyo para fabricar muebles de larga duración.
Ya no debemos cortar un solo árbol de ceibo, guayacán o de bálsamo. Los guayacanes en diciembre florecen y decoran las colinas con el amarillo intenso de sus flores. Debe incrementarse la siembra de la caña guadua. Está comprobado que ella produce CO2, el Banco Mundial está incentivando su sembrío para evitar el cambio climático.
Ojalá  las autoridades acojan estas ideas emitidas por este montubio de cepa.. Que Portoviejo vuelva a ser la ciudad de los Reales Tamarindos. Qué decir del mangle, casi que no existe. El trayecto de San Vicente a Chone está lleno de camaroneras. Los potreros se han convertido en criaderos del crustáceo y los frondosos samanes desaparecidos. Y…nadie controla esta devastación...!!!
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