Actualizado hace: 1 hora 15 minutos
Manta
Las dos primeras mujeres piloto de combate de Ecuador se gradúan este viernes en Manta

Jueves 12 Diciembre 2019 | 17:17

“Dicen que las cosas que van al cielo llegan a lugares que solo ha pisado el alma”. Esa fue la frase que escribió María Cueva en el lomo de una bomba con 250 kilos de explosivos instalada en un avión de combate.

Su compañera Jazmín Pérez también escribió una frase en una bomba.
Fueron frases a manera de arenga dirigidas para ellas mismas.
Ambas son pilotos de combate aéreo, las primeras en la historia del Ecuador.
Montar en la cabina de un A-29, Súper Tucano, y ejecutar un bombardeo es para ellas un sueño cumplido que tuvieron desde niñas.
Las dos coinciden en que nacieron para eso, pero ha sido un camino lleno de muchos retos.
Acompañadas de dos instructores, pero ellas al mando de los Súper Tucanos de fabricación brasileña, María y Jazmín partieron desde el Ala de Combate 23 de Manta para dirigirse en un vuelo hasta un polígono ubicado en Playas, San Antonio, provincia del Guayas.
La misión era lanzar 4 bombas Mk82 en su objetivo y retornar a la base. Fue la prueba final después de muchas horas de esfuerzo y estudio.
Las dos se graduarán mañana en una ceremonia como primeras pilotos de combate de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE).
Ellas integran el grupo Halcones del Ala de Combate 23 de Manta, que tiene 54 años de historia.
>Historias. María José Cueva tiene 26 años y es de Quito. “Siempre he tenido vocación de servicio a los demás, y por esa razón me dediqué a esto”, comentó.
Citó a su familia como el motor para cumplir sus sueños.
María señaló que en los seis meses que duró el proceso de admisión hubo muchos  nervios e inseguridad, pero el espíritu de llegar a la meta superó cualquier obstáculo. De cinco mil aspirantes a pilotos de combate,  solo quedaron 50.
“Ingresaron a la escuela de pilotos 16 mujeres, pero quedamos dos”, dijo.
Aclaró que no son las únicas mujeres pilotos  militares. Hay mujeres que son pilotos de aviones militares de transporte, rescate o de helicópteros.
Aunque sus padres por un tiempo la querían sobreproteger, después tuvieron que apoyarla, confesó.
María tenía ese sueño, ella estudiaba la universidad, pero también era seleccionada de taekwondo del Ecuador.
Por esta razón participó en un clasificatorio para los Panamericanos en México y logró la clasificación. Cuando regresó a Ecuador,  entregó la carpeta como aspirante a piloto y tuvo que renunciar a la selección porque fue reclutada.
María no puede describir lo que siente cuando pilotea  un avión de combate.
“No es adrenalina: eso lo puedo sentir en un juego mecánico; esto es pasión,  amor a Dios, a tu familia y a la institución”, fue la respuesta.
Jazmín Pérez, de 28 años, nació y creció en una familia de militares.
Por eso desde niña estaba familiarizada con este entorno. Ella es de Otavalo, provincia de Imbabura.
Sus familiares poco a poco se dieron cuenta de lo que quería y la empujaron a cumplir su meta.
Por cuestiones de tiempo no pudo ingresar antes a la FAE, entonces se dedicó a estudiar Ingeniería Agroindustrial.
Pero en su mente había solo aviones de combate, entonces cuando pudo ingresar sus documentos supo que nada la iba a detener.
Abandonó sus estudios y se enfocó en su sueño. “Enfrenté retos constantes y muy duros como cadete, y pese a eso nunca pensé en renunciar. Servir a mi Patria es lo que más me motivó a seguir adelante”, añadió Jazmín.
María José Cueva y Jazmín Pérez expresan mucho su amor a la Patria, dan a entender que están dispuestas a ofrendar su vida por el país, pero también están  felices de ser las pioneras de una carrera que solo ha sido cosa de hombres.
María José dijo que se acabaron los mitos y que dejan abierta la puerta para que otras mujeres en algún momento ocupen sus puestos.
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