Actualizado hace: 5 horas 52 minutos
Lucy Angélica García Chica
La crisis y el cambio social

Es preciso hacer un enfoque desde una posición más profunda de la crisis económica que estamos viviendo globalmente, y que, de hecho, es una crisis institucional, ética y moral.

Jueves 12 Diciembre 2019 | 04:00

 Es preciso hacer un enfoque desde una posición más profunda de la crisis económica que estamos viviendo globalmente, y que, de hecho, es una crisis institucional, ética y moral. 

La crisis, desde la etimología, nos habla de una crisálida, de un crisol, de una crítica, de un criterio, de una conciencia crítica, de tal forma que también lo entendemos como un proceso de mutación, de transformación, de inflexión inesperada, porque es la manera que tiene el orden, el sentido común, los principios naturales de regular los sistemas.
En los últimos tiempos y por los eventos políticos que estamos viviendo, creo que se están despertando muchas conciencias; hay muchas iniciativas que indican que cada vez hay una masa crítica mayor, que está pidiendo simplemente transparencia, porque la justicia queda en manos de lo humano, y muchas veces la legalidad es profundamente inmoral. El futuro tendrá que ser necesariamente más transparente y democrático.
No será sostenible la corrupción rampante y las élites extractoras, que en el fondo son oligarquías que se autoprotegen y que se enquistan en un gobierno financiero y político y que se perpetúan; no será sostenible la contaminación del planeta, no será sostenible aquello que no respire transparencia y justicia social, porque lo que no se sostiene tiene que caer para que nazca una nueva vía.
El comunismo fracasó porque hubo una oligarquía que lo corrompió. El neoliberalismo es pernicioso porque hay unas oligarquías que lo corrompen. La social democracia tiene que también hacer un ejercicio de autogestión y de autocrítica, y en ese futuro de transparencia y de democracia, en ese cambio social los jóvenes son la voz del cambio, ellos son los que van a romper los viejos paradigmas y propiciar y crear un cambio muy significativo. En este futuro emergerá una verdadera conciencia democrática, en la que, en el fondo, el antídoto ante cualquier crisis o injuria se llama cultura, y la cultura pasa por la palabra, por el vínculo, por la lectura, por la comunicación, por el diálogo, por el fomento de la curiosidad. 
Cada día están despertando conciencias, no ya de sostenibilidad, sino humanas, porque se han pervertido tantas cosas, emergen nuevas formas de denuncias, nuevas iniciativas populares, que pueden acabar convirtiéndose en leyes, que los propios partidos políticos contrarias a ellas, se verán obligados a someterse a la democracia del pueblo.
 
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