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Víctor Corcoba Herrero
El baúl de las experiencias

En este baúl de experiencias que vamos recogiendo a lo largo de nuestra vida, y que nos ayudan a madurar, nos conviene activar el gozo de los andares, por muy adversas que nos parezcan las circunstancias que nos acorralan; pues al fin, lo trascendente es no darnos por vencidos jamás.

Lunes 09 Diciembre 2019 | 04:00

 En este baúl de experiencias que vamos recogiendo a lo largo de nuestra vida, y que nos ayudan a madurar, nos conviene activar el gozo de los andares, por muy adversas que nos parezcan las circunstancias que nos acorralan; pues al fin, lo trascendente es no darnos por vencidos jamás.

Creo que la especie humana tiene que recuperar el vínculo humanitario y confiar más en sí misma, cuidarse mejor y considerarse más, defender la dignidad de todos y para todos, a pesar de las muchas dificultades y obstáculos que se hallen en el camino. La esperanza en el cambio de actitudes no podemos perderla. En nuestra labor colectiva en pro de ese espíritu armónico que anhelamos, haríamos bien en recordar el ejemplo de aquellas gentes que nos precedieron, con sus llamamientos en  favor  de la unidad, máxime cuando la sed de venganza y el discurso del odio están cada vez más presentes en todo el mundo.
Cualquier tipo de cultivo interno, ya sea a través de la ciencia o del arte, constituye un signo sublime de ilusiones para toda la humanidad. Desde luego, nuestro empeño ha de ser el de la acción siempre. Todos tenemos el deber de activar otros propósitos más compasivos, de compromiso con la libertad, la paz y la justicia social. Es menester no legitimar la intolerancia, la discriminación, y proceder a tomar todas las medidas apropiadas para que estas inhumanas hostilidades cesen. 
Sea como fuere, la ciudadanía en su conjunto, con sus culturas y credos, no puede permanecer pasiva ante esta fiebre deshumanizadora, tan destructiva como cruel, y ha de empezar a discernir con un pensamiento crítico, con la empatía sustentada en los derechos humanos para ser resistentes a estas ideologías extremistas, que nos dejan sin palabra, en un mundo cada día más castigado por unos dominadores injustos.
Resulta público y notorio, sin embargo, que nuestro linaje a lo largo de su historia demostrase en múltiples ocasiones capacidad suficiente para ausentarse de cualquier atmósfera que generase incertidumbre, potenciando la justicia y operando mancomunadamente, pues solo así se pueden promover libertades fundamentales y derechos humanos, y al hacerlo, ya estamos fortaleciendo nuestros pueblos y construyendo un futuro mejor para todos. Hemos rechazado dictaduras y hemos forjado sistemas democráticos plenos y dinámicos. También hemos criticado hechos violentos y, bajo el activo reconciliador, hemos sido reconducidos a otros ambientes más sosegados. De igual modo, hemos sancionado a los responsables de daños medioambientales y reparado jurídicamente a las víctimas. No estamos para cruzarnos de brazos.
 
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