Actualizado hace: 53 minutos
Oswaldo Valarezo Cely
Resistencia indígena

Después de los sucesos que convulsionaron el país durante once días de protestas indígenas en octubre, merece recordar que, si bien entre 1895 y 1912 la Revolución Liberal contribuyó en la ejecución de trascendentales cambios o reformas en varios aspectos del Estado, en cambio dejó intacto el serio problema del latifundio.

Domingo 08 Diciembre 2019 | 04:00

 Después de los sucesos que convulsionaron el país durante once días de protestas indígenas en octubre, merece recordar que, si bien entre 1895 y 1912 la Revolución Liberal contribuyó en la ejecución de trascendentales cambios o reformas en varios aspectos del Estado, en cambio dejó intacto el serio problema del latifundio.

Las afectaciones de las tierras del clero y la Iglesia favorecieron a terratenientes costeños y serranos, a quienes el Estado se las arrendó, marginando a campesinos e indígenas, cuyos reclamos cumplieron un siglo de iniciados.
Pesillo, a principios del siglo XX, fue la cuna del movimiento indígena para la liberación tras décadas de abandono estatal. Pesillo es una hacienda construida en el siglo XVII y ubicada en el cantón Cayambe, en lo que fueran propiedades del conquistador Francisco Pizarro.
Sucedió en 1919, cuando los indígenas se levantaron para conseguir que por primera vez se reconociera un salario por su trabajo y luego el derecho a sindicalizarse. En 1931 una marcha desde Pesillo hasta Quito movilizó más de un millar de indígenas para exigir derechos básicos. El presidente Isidro Ayora, que les había hecho falsas promesas, no los recibió, regresando engañados y maltratados a sus comunidades.
Durante cuatro días en junio de 1990, dentro de los “500 años de resistencia indígena”, se produjo el mayor levantamiento del siglo XX para que se atendiera los 23 puntos de su plataforma de lucha que el gobierno de Rodrigo Borja se comprometió a estudiar y resolver. Para presionar bloquearon carreteras en Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Bolívar, Cañar, Azuay, Loja y Pastaza, impidiendo el tránsito de personas y servicios.
En los enfrentamientos con las fuerzas del orden hubo sólo una muerte accidental, y en Guamote la retención de 23 miembros de la fuerza pública por parte del indigenado, liberados luego por mediación del obispo de Riobamba.
Quizá el logro más importante fue la concesión de un millón de hectáreas para las nacionalidades indígenas amazónicas y un millón 300 mil en títulos de propiedad por procesos de reforma agraria en sierra y costa. Después han sido protagonistas en derrocamientos de varios mandatarios. En conclusión, la resistencia ha sido y es fruto de la permanente marginación.
 
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