Actualizado hace: 4 horas 30 minutos
Mónica Bonilla Sarmiento monicabs_29@hotmail.com
Fracaso Social

Martes 19 Noviembre 2019 | 04:00

 El impacto del socialismo del siglo XXI fue profundamente negativo. Disfrazado con banderas que nos resultan atractivas, como la igualdad e incluso la libertad; y representado por personajes como “el Che”, este movimiento se posicionó como una nueva tendencia y alternativa a nuestros problemas.

Fidel Castro y Hugo Chávez son ejemplos contundentes del fracaso del socialismo del siglo XXI. Castro, quien empujó su población a la pobreza, financió revoluciones guerrilleras en las principales democracias de la región y tras años de intentos, encontró en Chávez a su aliado para expandir el cáncer socialista. Este representó el ascenso del primer Gobierno de izquierda en décadas al continente, cuya cartera económica sirvió para afianzar la ideología y unificar el socialismo en América Latina.
Cuando Maduro asumió el legado de Chávez, ya se había dado un quiebre que permitió abolir el principio de la separación de poderes. El estatismo se había apoderado de la propiedad privada exprimiéndola y quebrándola, la empresa petrolera había sido saqueada, dejando en Venezuela hambre, lágrimas, muerte, una hiperinflación histórica y convirtiéndose en la mayor catástrofe migratoria de América Latina. 
El terror a verse en el espejo de Venezuela ha permitido el retorno de gobiernos de apoyo al libre mercado y el fortalecimiento de las economías. Ecuador, con Correa, parecía ser la gloria del socialismo; un país en desarrollo y con crecimiento económico basado en ideologías socialistas
Sin embargo, este tipo de políticas tiene un efecto “espejismo”, cuando el crecimiento se hace a costa de endeudamiento y con altas tarifas tributarias, éstas terminan por desincentivar la verdadera fuente de riqueza: el emprendimiento. Pensando que el “deber ser” es quitarle a los ricos, para darle a los pobres. 
Los países han entrado en programas de ajuste en empleo, pobreza y desigualdad, pero estos no son tolerables para una población que accedió a niveles de consumo elevados y a una mayor protección del Estado. Y por eso, los que quisieron retornar a cierto dogma como Macri, Piñera y Moreno fueron impactados. 
El peligro de la expansión del socialismo es latente y la crisis será de proporciones gigantescas. La democracia y el socialismo son sistemas que no han logrado la madurez política y no cuentan con plena aceptación y credibilidad. Ojalá no volvamos a inclinar la balanza hacia un socialismo fracasado lleno de cantos de sirena, pero con ninguna capacidad para generar un mejor futuro.
 
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