Actualizado hace: 4 horas 45 minutos
Childerico Cevallos Caicedo
Con valores propios

Domingo 17 Noviembre 2019 | 04:00

La disposición del Gobierno de Lenín Moreno de dejar sin efecto el entendimiento en materia de salud, concertado con el Gobierno de Cuba, constituye una medida de entendimiento profesional y de conveniencia nacional.

Desde la misma fecha de la introducción al país de cientos de cubanos para que presten servicio a la salud nacional, la clase médica ecuatoriana expresó su malestar por tal decisión, pues no solo que desmerecía y subestimaba al galeno ecuatoriano, sino que lo privaba del empleo al que con mayor derecho debía acceder.
Sin embargo, la imposición del caudillo mandante en la década anterior establecía el rumbo de sus conveniencias políticas-ideológicas, acorde al sostenimiento y crecimiento del socialismo del siglo XXI, ahora conocido como manto de corrupción e imperio del sometimiento.
Es que, siguiendo el compadrazgo de los alineados al mentado socialismo con la isla de los Castro, y conocido que la exportación de servidores de la salud a diversos países ha sido una manera de ingreso económico para Cuba, Rafael Correa aceptó a cientos de estos, que luego se supo no todos han sido exactamente verdaderos profesionales médicos, pues se sabe que enviaba a técnicos, estudiantes y otros que pasaban como médicos.
Como en el caso de Brasil, donde su presidente, Jair Bolsonaro, dispusiera la salida de todo el contingente cubano al ser detectadas estas irregularidades.
No digo que ese sea exactamente el caso en Ecuador, pues he escuchado buenos comentarios de algunos médicos que han ejercido en Manabí, pero estimo que ya era hora de abrir más las puertas a nuestros médicos que tanto requieren de trabajo para retribuir, con creces, las enseñanzas que el Estado les ha dado a través de sus universidades.
También es hora de hacer efectivo el principio de ese plan de retorno, que con tanta fanfarria el Gobierno anterior estableciera para traer al país a los expertos nacionales que laboran en el exterior, con el propósito de que entreguen sus conocimientos en beneficio de sus compatriotas y de toda la nación.
Hay especialistas y subespecialistas que, siendo indispensables por sus mayores conocimientos, aun están sin empleo o subutilizados al haber sido designados a ocupaciones de médicos generales.
Se trata de corregir errores, reforzar y cumplir con aquel programa de rescate a los profesionales nacionales en el exterior, que pintaba atractivos a quienes retornaban, pero que al hacerlo han encontrado mesa servida de desilusiones y frustraciones.
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