Actualizado hace: 4 horas 59 minutos
Víctor Corcoba Herrero
Líderes creativos y responsables

Domingo 17 Noviembre 2019 | 04:00

El mundo de la sabiduría, ya sean los cultivadores del mundo científico o del arte, han de mostrar su liderazgo responsable y creativo, sobre todo para hacernos más llevadera la vida. Subsiguientemente, más allá de avivar el conocimiento, también se requieren activistas del bien común, personas con una visión equitativa, ejemplarizante con el bienestar colectivo.

Hoy más que nunca se demanda de esos quijotes, siempre en guardia y con apertura universal, dispuestos a cooperar y a compartir recursos con todos, y a fomentar contextos armónicos en una casa que ha de ser común a toda vida humana.
Por ello, es menester que renazcan otros guías, con voces más éticas en su obrar, para que podamos reorientarnos hacia rumbos más honestos y naturales con la estética viviente. De nada sirve formarse si luego uno es incapaz de armonizar entre lo que siente y hace, entre lo que dice y piensa, pues lo importante no es saber más, sino vivir mejor; de ahí la importancia de activar la mente, pero también de proyectar el corazón en un sentido de hacer familia, de promocionar en suma un espíritu fraternal, orientado a mejorar nuestro tránsito por el planeta, y por ende, la también supervivencia de los territorios. 
La creatividad de un liderazgo tiene que partir de su capacidad de servicio, de entrega incondicional y de escucha permanente. Desde luego, para reconducir un pueblo, un país, un continente, la primera tarea consiste en  desapegarse de cualquier vínculo mercantilista. El camino del dinero no es la solución para nada. 
El auténtico dirigente ha de ser puente de unión y unidad. Se me ocurre pensar en los progresos conseguidos en los últimos años, tanto en el mundo de la ciencia como en el del arte, sin embargo, no todo el mundo puede disfrutar de ese avance.
Ahora se habla de “la ciencia abierta”, de que puede ser un paso fundamental para abordar estas disparidades y cerrar las brechas existentes entre los diversos países, cuando hablamos de acceso a esa tecnología e innovación y del disfrute de sus beneficios.  Lo mismo sucede con el rico tesoro del arte, con esa caligrafía intimista que nos invita al diálogo con nosotros mismos, a esa exploración con la estética que es lo que realmente nos trasciende y alienta.
Además, tanto la ciencia como el arte tienen un papel fundamental en la construcción de la paz al fomentar la cooperación entre espacios y moradores diversos. Como apuntó en su tiempo el filósofo y científico alemán Hermann Keyserling (1880-1946), “la multitud por si sola nunca llega a nada si no tiene un líder que la guíe”, máxime en una época en el que el escándalo de los hipócritas nos ha dejado sin alma; aunque bien es verdad que, tras los infortunios, suele salir un nuevo amanecer.
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