Actualizado hace: 15 minutos
Leonardo Moreira Delgado
La otrora ULEAM

Este 13 de noviembre, la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí cumple 34 años de creación, luego de indiscutiblemente haber sido la primera institución de educación superior en Manabí y gran referente nacional e internacional, antes de la ilegal y politiquera intervención y del sainete que se inventaron para justificar su usurpación y descrédito institucional.

Viernes 08 Noviembre 2019 | 04:00

 Este 13 de noviembre, la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí cumple 34 años de creación, luego de indiscutiblemente haber sido la primera institución de educación superior en Manabí y gran referente nacional e internacional, antes de la ilegal y politiquera intervención y del sainete que se inventaron para justificar su usurpación y descrédito institucional.

Para el adulo, el acomodo individual y el culto a la personalidad, factores contraproducentes para la ciencia y la razón, en la ULEAM no pasa nada y todo está bien, mientras para la realidad objetiva, que se vive a diario donde las “papas queman”, aulas y cubículos, los indicadores en organización, docencia, academia, vinculación, investigación y producción científica la ubican luego de la UTM, San Gregorio y ESPAM. 
En ese orden, no es coincidencia que justamente las dos universidades manabitas intervenidas descaradamente, violentando el Estado de derecho, por unos de los gobiernos más corruptos en la historia republicana, la ULEAM y la UNESUM estén en los últimos lugares, cuando los “clarividentes” de Ramírez, Cevallos y Santos, entre otros autores, cómplices y encubridores pronosticaron que fue para “mejorarlas” y “salvarlas” de la “violencia”. ¿Bien que lo lograron?
Luego de casi cinco años de administración espuria, avalados por avezados y avezadas oportunistas, que audazmente se incrustaron en el sistema de educación superior de Ecuador, no se entiende o no es conveniente entender que el “único partido político” que debe existir en un alma máter es la ciencia, porque la ciencia es la única vía que los llevará a encontrarse con la verdad y para que prevalezca la verdad es imprescindible la existencia de la criticidad, sin cuyos factores no podemos hablar de universidad, sino de cualquier otra cosa común y coyuntural, similar al cuestionado entorno del sistema político, que refleja la grave corrupción del Estado.
En el balance de los supremos jueces de los hechos, que son el tiempo y la historia, la ULEAM más ha perdido que ganado. Ha perdido el sentido de pertenencia que tenían sus profesores, muchos de los cuales ya no sienten amor por la institución y salen despavoridos en busca de su jubilación anticipada, para lograr en su vida profesional el anhelado bienestar, que en la administración de Medardo Mora existía y lo ponían al servicio institucional.
 
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