Actualizado hace: 56 minutos
Galo Grijalva May galogrijalvamay@gmail.com
¡Puro paro!

Estimados lectores, dejo en claro que estoy a favor de ejercer el derecho a la resistencia instituido en el artículo No. 98 de la Constitución de la República del Ecuador, siempre que exista una vulneración de derechos, y en efecto, la hay.

Miércoles 23 Octubre 2019 | 04:00

 No me refiero a la mal llamada “alza en el precio de los combustibles derivados del petróleo”, -ya que lo que realmente quedó sin efecto fue el subsidio procurado por el Estado ecuatoriano- sino más bien a la afectación a los servidores públicos. Así es, reducción de 15 días en el goce de las vacaciones, “donación voluntaria” de un día de trabajo, reducción de un 20 % de la remuneración en la renovación de contratos ocasionales, por citar algunos, son los atentados constitucionales que, como dice la frase popular, “van directo a la vena”.

Para entender cómo funciona una de estas medidas cito el siguiente ejemplo: un servidor público, con contrato ocasional, percibe actualmente una remuneración de USD 817,00, tiene funciones delicadas sujetas a control (pudiendo recibir glosas millonarias por acciones u omisiones), en su próximo contrato, con reducción del 20 % de su remuneración, percibirá USD 653,60 por realizar exactamente las mismas funciones que ejerce en la actualidad, con el mismo nivel de responsabilidad.
A esto surge la interrogante: ¿Y el paro nacional? Al parecer se transformó en un mero “paro de transportistas” que, sin el ánimo de ofender a los profesionales del volante, obedeció solo a los intereses de unos cuantos grupos agremiados.
Con la ayuda del “diálogo”, se logró pactar acuerdos que benefician al Estado y a los transportistas, pero, ¿y el resto de medidas que sí ameritan hacer uso del derecho a la resistencia?, ¿y la vulneración de derechos de los servidores públicos? Parece que ahora nadie quiere “ponerle el cascabel al gato”.
Podemos deducir sin necesidad de ahondar en las premisas presentadas, que la paralización de los servicios de transporte no fue un aporte al paro nacional por el condumio de reformas presentadas ante la Asamblea Nacional, sino que obedeció directamente a los intereses de un grupo limitado que mal se hace llamar “la voz del pueblo”.
Concluyo con una frase del filósofo griego Aristóteles: “La pobreza es el padre de la revolución y el crimen” y en efecto, hemos recibido de ambas en los últimos días destacando que, los actos delictivos, nada tienen que ver con la resistencia del pueblo ecuatoriano.
 
Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
  • ¿Qué te pareció la noticia?
  • Buena
  • Regular
  • Mala