Actualizado hace: 20 minutos
Roberto Baquerizo Carbo rbaquerizoc@yahoo.com
Decreto Ejecutivo 883

En “la mesa de diálogo”, a cuenta de la paz, que existía con anterioridad, se resignaron principios irrenunciables con la derogatoria del 883.

Domingo 20 Octubre 2019 | 04:00

Lo que se daba por concluido no fue tal, al siguiente día se cambió a los generales Roque Moreira, jefe del Comando Conjunto y Javier Pérez Rodríguez, comandante general del Ejército. ¿Por qué?  Pudimos apreciar un nivel de tolerancia de la fuerza pública que difería con la de la población activa: la quema del edificio de la Contraloría, la toma de la Asamblea Nacional, los ataques a Teleamazonas, diario El Comercio, violencia en las haciendas, en las instalaciones petroleras, corte de aguas, secuestros de policías y periodistas, vandalismo rampante en Guayaquil. 
Escuchamos al Presidente manifestar que no se reprimiría a los protestantes, sí a la delincuencia y otras escorias de la sociedad. Vi la firme intervención del ministro de la Defensa, general Oswaldo Jarrín, advirtiendo del uso progresivo de la fuerza con todas las armas disponibles y resaltando de estas, su desempeño en muchos conflictos internos y externos, triunfadoras del Alto Cenepa. 
No entiendo lo sucedido. Las fuerzas armadas tienen leyes, entre estas la de los derechos humanos, se me ha informado que hay soldados con restricciones en su libertad por acciones del pasado. Aquí pudiera estar la explicación de la salida de estos valiosos oficiales, por la forma en que la orden fue dada, quizás faltó escribirla. 
Los transportistas, conseguido el propósito, bajaron la guardia y una parte de la comunidad indígena se encaminó a Quito, obligó al Gobierno a cambiar su sede a Guayaquil.  Este hecho, agregado a exigencias de cese del Gobierno, motivó un amplio respaldo a su favor, no necesariamente a la medida.
En la mesa de diálogo hubo intento de vejación, Lenín escuchó, sin réplica de su parte, la derogatoria para continuar dialogando, la separación de los ministros de Defensa y Gobierno y el calificativo de vagos que generalizaron a sus ministros. El incremento de $ 15 al bono para 1,3 millones de personas pobres entre los pobres era el mejor antídoto a la medida, el país desaprovechó una oportunidad.
El decreto 883 fue estudiado en detalle, el nuevo nacerá parchado, queda el margen de inteligencia y conocimiento que tendrá que esmerarse.  Quedan ministros resentidos pensando en salir y asambleístas aliados que pueden retirar su respaldo. Destaco la constancia en el propósito, el accionar de dirigentes políticos, fuerzas armadas y la policía, el accionar de los ministros de Defensa y Gobierno y Otto. Estamos complicados y con más incertidumbre que antes. 
 
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