Actualizado hace: 15 minutos
No... contaminación
No... contaminación
Por: Enrique Delgado Coppiano

Sábado 14 Septiembre 2019 | 04:00

La industria petrolera ha sido y es necesaria, es fuente de ingresos para los gobiernos como también ha sido fuente de latrocinios para gobernantes pícaros, pero lo más grave es que conlleva una contaminación realmente terrible, por ello un presidente venezolano llamó al petróleo “La sangre del diablo”.

Algunos que se consideran técnicos insisten en la construcción de la refinería del petróleo en El Aromo. Pregunta: ¿se requiere de un nuevo oleoducto o se insiste en la trama de traer petróleo venezolano en grandes buques para una refinería en Manta con lo que estaríamos solventando a la dictadura de Maduro en Venezuela, que masacra duramente a su propio pueblo?
Que el Señor nos proteja. La contaminación solo va dejando las denominadas inversiones en El Aromo como otro asunto que tiene que investigarse, pues se dijo que se invirtieron allí mil quinientos millones de dólares. El actual acueducto, que es lo único rescatable de la inversión, debe servir justamente para entregar el líquido elemento a todos los puntos vecinos que han sufrido por falta del agua vital desde inicios del siglo XX. Esto será saludable para todos y Manta se convierte en un punto importante en el turismo internacional.
Los que amamos la naturaleza sabemos que, con el clima de ésta zona, Manta y sus alrededores serán un paraíso turístico, la cercanía de Montecristi, histórico y valiente también será beneficiada y toda la expansión hacia el Sur, que incluye al Bosque Húmedo de Pacoche, Manabí al natural, que tiene que ser conservada por los pueblos adyacentes.
Este es un regalo de la creación: Manta y todos los centros cercanos serán un polo de turismo limpio, acogedor, sano, el esplendor de su ensenada, bien ordenada, recibirán en su cálido clima, refrescado por la brisa del mar de Balboa a miles de turistas y habitantes, se convertirá en una ciudad modelo, sin contaminación, sus pobladores y emprendedores del turismo mundial tendrán en Ecuador una urbe donde miles llegarán a disfrutarla, alejada de la dañina vecindad petrolera. 
Esto es lo que esperamos. A su vez, las entidades representativas de Manta y su zona de influencia, tienen que obtener que la ciudadanía, tanto en posiciones políticas – administrativas, junto a los estratos del vivir hoy ya establecidos, se empoderen de lo inadecuado que resulta para todos la inminencia que su crecimiento actual saludable, se vea en algún momento impactado por sistemas contaminantes que trastocarían en sí su futuro por toda su existencia.
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