Actualizado hace: 5 horas 21 minutos
Childerico Cevallos Caicedo
To be or not to be

Esta famosa oración, extraída de Hamlet, obra literaria del inmortal escritor inglés William Shakespeare, como que empieza a ajustarse al estado de incertidumbre y discrepancias que amenaza con extenderse entre los manabitas. ¿El motivo? El renacimiento de la posibilidad de que se concrete la construcción de una refinería en la provincia.

Domingo 08 Septiembre 2019 | 04:00

Parafraseando el “Ser o no ser, esa es la cuestión “ (to be or not to be, that is the question, del  mencionado dramaturgo inglés), en Manabí se perfila en algo así como “construir o no construir”, generada por la decisión del gobierno de iniciar una nueva refinería en cualquier lugar de la costa ecuatoriana.
Aquello ha golpeado en Manabí, surgiendo la inquietud de que, si fueron gastados cerca de mil quinientos millones de dólares en aplanar un terreno en El Aromo, precisamente para levantar en ese lugar  la cacareada refinería ecuatoriana-venezolana - denominada inicialmente Refinería del Pacífico y últimamente Refinería de Manabí, por disposición del presidente Lenin Moreno - ¿por qué ahora se duda en hacerla ahí?
A raíz del pronunciamiento oficial llamando a inversionistas privados para que intervengan en la construcción de una nueva refinería, un movimiento ciudadano para retener su construcción en la provincia, sea en El Aromo o en otro lugar como Jaramijó, está tomando cuerpo. Sin embargo, corriente contraria opina que la mentada refinería será negativa para las actividades progresistas manabitas, pues con la petroquimica vendrá la contaminación y una serie de factores contraproducentes. Se duda que esa obra vaya a traer adelanto a la zona, citando el caso de Esmeraldas, ciudad y provincia que, señalan, se encuentran sumidas en graves problemas ambientales, económicos y sociales, achacados mayoritariamente a la presencia de la refinería. Pero, realmente, aquello está lejos de ser potestad de los manabitas, pues, recordemos que la intención de la convocatoria es que quienes estén interesados en la obra sean los que escojan el lugar, lo que invalidaría cualquier aspiración alejada al interés del inversionista ganador. Aunque esto pareciera irse contra la seguridad nacional cediendo soberanía, al dejar que extranjeros decidan sobre la ubicación.
Entonces, ser o no ser “refineros” sería la cuestión. Y prudente sí será buscar el asesoramiento de profesionales versados en la materia, para que proporcionen peso lógico y cierto a esta aspiración.
 
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