Actualizado hace: 4 horas 32 minutos
Irina tamara briones rivera
Utm, más allá…

Cuando se piensa en las instituciones de educación superior, piensas en jóvenes, laboratorios, bibliotecas, aulas, ciencia, investigación; pero hay un sinnúmero de otras vivencias, que muy pocos saben de la vida universitaria y quisiera compartir.

Domingo 25 Agosto 2019 | 04:00

Lo primero es reconocer que amo la docencia, seguramente eso hace que vea con otros ojos y con corazón esta significativa experiencia; trabajar con jóvenes, con personas de todas las condiciones sociales, pero mayoritariamente pueblo, es realmente gratificante, pero a su vez desafiante. Siento que no es vano partir de los saberes cotidianos de los estudiantes e irlos acercando a los conocimientos científicos, sin que ello suene tan distante, lejano o difícil.  Ver que de repente hasta los que, a primera vista aparecen como los más negligentes, son capaces de preguntar, de preocuparse o de tener un punto de vista respecto a un tema analizado, es de las cosas más estimulantes que he vivido.  
Pero ver que los estudiantes con discapacidad cuenten con transporte puerta a puerta, es alucinante. ¡Ello era simplemente impensable en otras épocas! Esto es nada más y nada menos que asegurar su derecho a la educación, garantizando oportunidades de acceso.
Que los proyectos de vinculación con la comunidad les permiten a los estudiantes ubicarse en el mundo real, acercarse a la gente, relacionarse con la cotidianidad y aplicar y contrastar sus conocimientos, suple una falencia que por siglos ha tenido el aprendizaje teórico.
Contar con espacios de tutoría permite conocer al ser humano que tienes como estudiante, como seres reales, con conflictos, con necesidad de hablar, desahogarse, de ser escuchados; para quienes hemos desarrollado alguna capacidad de escucha y empatía es un verdadero reto; pero para ellos, esto puede significar un bálsamo para la vida y una oportunidad para procesar sus angustias y seguir adelante.
Que exista un espacio de Bienestar Estudiantil, en el que los estudiantes atiendan su salud física y mental, evidencia sin duda el reconocimiento del derecho fundamental a la salud, que bajo ningún concepto puede ser negado.
Es por eso que, aunque sin duda falta mucho por mejorar, que, como todo proceso humano, siempre es perfectible, es valioso e inestimable reconocer todos los avances que la UTM ha alcanzado en el último período, y cómo a través de ello está otorgando a la sociedad manabita un real salto al futuro.
 
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