Actualizado hace: 24 minutos
Keyla Alarcón Q.
Intermediación y DD.HH.

La intermediación en comunicación social suele considerarse un acercamiento de negociación asistida entre las partes involucradas para un consenso que beneficie a un grupo social afectado, arreglo que sería realizado por un periodista, que se sugiere sea neutral y cuyo objetivo, sobre todo en medios comunitarios, es hacer efectivo el cumplimiento de los derechos humanos y el derecho humano a la comunicación.

Domingo 18 Agosto 2019 | 04:00

Ahora bien, si el interés genuino de un comunicador social es poner los derechos humanos sobre todo, llámese Estado y sus niveles de gobierno o corporaciones comerciales, entre otros con una mayor cuota de poder, la neutralidad es cuestionable; aquí surge una sensibilidad social y ética que hacen que el periodista tome un bando, el que será del grupo aquejado, cualquiera que sea su dimensión social. 
Como bien lo dice José Ignacio López V., la intermediación no es para devolver la palabra a la gente o a una colectividad, pues esta nunca ha estado muda; antes bien, se trata de interceder para que el poder regrese a donde fue robado, lo que implica que la rendición de cuentas pública y privada sea efectiva y que los espacios públicos ministeriales cumplan su objeto de servir y estar bajo el control ciudadano, lo que no ocurre hoy. 
Todavía los grupos minoritarios y las sociedades indígenas, montuvias, afro y otras no hallan los espacios de comunicación para hablar con libertad y hacer que sus derechos se cumplan, aunque cada vez esta realidad es menor; de hecho este medio de comunicación, entre otros, tiene la calidad de compartir su papel e intención con aquellos y con quienes somos parte de la agenda ecológica para un cambio en el planeta, para quienes a diario luchamos por derechos ecuánimes para la sociedad, para los que creemos en la interculturalidad y en la diversidad. 
Por allí escuché en alguna radio comunitaria que los medios de comunicación están para decir lo que no se quiere oír y el resto es relaciones públicas; tan cierto.  Sigamos denunciando que las zonas biodiversas de Ecuador están muriendo, que los bosques agonizan en manos de madereros, que los ríos del Oriente, de Santa Rosa en El Oro y en Ponce Enríquez tienen metales pesados, que los campesinos montuvios y los del páramo tienen difícil el acceso al agua y que sus semillas corren el peligro de los transgénicos, que las grandes empresas que contaminan no tienen interés en la remediación ambiental. 
Continuemos denunciando lo que la agenda política quiere ocultar. 
 
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