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Intercultural
El Arrayán y las tradiciones

El Arrayán es una antigua vivienda que ha sido testigo de la historia de la provincia del Carchi.

Miércoles 14 Agosto 2019 | 11:00

Esta enorme vivienda se ubica sobre una ligera pendiente, de las calles Olmedo y Rocafuerte, con su fachada verde clara, puertas de madera lacadas y un techo compuesto por antiguas tejas hechas de barro.

En esta enorme vivienda, al ingresar lo primero que se aprecia son las tazas, los platos y los vasos elaborados por los ceramistas. En estos últimos se impregnó el “sol pasto”, símbolo característico de los antiguos pobladores que habitaron Carchi y la parte sur de Colombia. Se visibiliza, también, un llamativo paisaje que lo componen los verdes y amplios pastizales. Sobre un extenso patio descansan dos terrazas, en una de ellas funciona el restaurante, el cual está decorado con madera. 
Vetustas fotografías acompañan el sitio, y además cuenta con un escenario decorado con antiguos elementos caseros. 
 
historia. Rolando Revelo, administrador de la Casa El Arrayán Restaurante y también del Museo de las Artesanías, mencionó que este lugar forma parte de un proyecto que comenzó con la reconstrucción de la casa por parte del Municipio de Montúfar. Agregó que, asimismo, se recibieron fondos del Gobierno Vasco y Tecnalia. La restauración inició en 2015 y finalizó a mediados de 2016.
De acuerdo con Revelo, este plan se denominó como “fortalecimiento de las economías populares” y se pretendió entregar la vivienda a distintas asociaciones para generar economía entre las mismas y con la ciudad. 
Indicó que actualmente residen en el sitio cuatro asociaciones: Ceramistas del Carchi (encargados del museo), la asociación “El Capulí” (preserva la memoria histórica del queso amasado), la asociación “Tusa Manos Artesanas” (manufacturan tejidos) y la asociación de Servicios Alimenticios, Sabores y Olores de Montúfar (administran el restaurante). 
Revelo afirmó que esta casa data del año 1900, está compuesta de tapiales y bahareque al estilo de la construcción republicana. En sus inicios, en este espacio funcionó la primera fábrica de gaseosas artesanales que se distribuían en la ciudad. 
En 1930 fue la primera panadería del cantón que perteneció a la familia Mena; se edificó un horno de leña que hasta ahora se conserva. En 1950 se inició la elaboración de queso amasado por parte de la familia Cuasapaz (pioneros en realizar dicha actividad). “Con este proyecto buscamos encadenarnos con una parte de nuestra historia para no perderla”, añadió Revelo. 
En este lugar se implementó un rincón para el museo de piezas arqueológicas. Ponce dijo que durante 28 años se rescataron diversas piezas pertenecientes a la cultura cuasmal en sus diferentes fases, la cual se extendió por el norte del país desde el valle del Chota en Imbabura hasta los alrededores de la ciudad de Pasto -territorio de los quillacingas- en el sur de Colombia.
Más de 350 piezas se presentan en el museo. Se pueden ver platos, ollas, cántaros, objetos ceremoniales, piezas orfebres, algunas piedras preciosas, vasijas con formas antropomorfas (representando a seres humanos) o zoomorfas (representado a los animales). También reposan algunas osamentas de los antiguos pobladores del lugar.
Anexo a este museo se encuentra otro rincón en el que se muestran las réplicas de las figuras pertenecientes a diversas culturas de Ecuador, además una colección de numismática, monedas y billetes antiguos ecuatorianos, piezas de herrería vetustas, entre otros objetos.
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