Actualizado hace: 3 horas 29 minutos
PORTOVIEJO
Secuestrador se quedó dormido

Al hombre que secuestró a una adolescente las autoridades judiciales le dictaron prisión preventiva por 30 días.

Lunes 22 Julio 2019 | 11:00

 Carlos Martín Paredes, jefe de la Dinased, manifestó que la audiencia de flagrancia se realizó el sábado y las autoridades judiciales ordenaron la prisión preventiva por 30 días de Jairo C., sospechoso de secuestrar a una menor de edad de 17 años.

El delito ocurrió entre la noche de viernes y la madrugada del sábado en el sitio Agua Blanca de la parroquia Alhajuela, de Portoviejo.
El jefe policial detalló que al hombre se le realizará una valoración psiquiátrica para determinar su situación de salud mental, ya que antes fue acusado de agresión a otra mujer.
Luego de la audiencia, el detenido fue llevado a la cárcel El Rodeo, donde quedará internado mientras duren las investigaciones.
Paredes dijo que a la menor de edad que fue secuestrada, la fiscalía debe brindarle atención psicológica para que supere el trauma causado por el suceso.
Versión.   Lo que vivió Betsy (nombre protegido de la adolescente secuestrada) y su familia fueron momentos de horror que solo habían visto en películas.
Betsy estuvo diez horas en manos de su captor, quien amenazaba con matarla dentro de una vivienda.
La Policía tuvo que aprovechar el cansancio del secuestrador para liberar a la adolescente y ponerla a buen recaudo y, además, capturar al hombre.
Uno de los agentes de la Policía fue el negociador del secuestro, pero para tener acceso al raptor fingió que era sacerdote y le prometió ayudarlo.
 
 Pedido.   María, nombre protegido de la mamá de la adolescente, estuvo durante la negociación junto al agente y trataban de llegar a un acuerdo con el secuestrador, quien es familiar de la víctima.
María dijo que Jairo C. es su hermano de crianza, ya que a él sus padres lo abandonaron cuando estaba recién nacido y fue criado por su tía (mamá de María).
Recordó que desde hace un año se habían enemistado porque él agredió a una mujer y ella la defendió.
María mencionó que ella enviudó cuando estaba embarazada y su hermano de crianza le dio el apellido a su hija.
La noche del secuestro, en primera instancia el hombre pedía la presencia de María, quien estaba en Manta. Después de que ella llegó, pidió la presencia de la hija que él había reconocido, quien vive en Guayaquil.
Para exigir que llegara la persona a la que él pedía, tomó de rehén a Betsy y amenazaba con matarla.
El agente que fingió ser sacerdote hizo una llamada telefónica y lo puso en contacto con la hija, quien lo tranquilizó un poco.
Mientras amenazaba a su víctima, le decía que si lo apresaban, iba a hacer todo lo posible por matar a su familia.
María dijo que Jairo escuchaba todos los ruidos y los policías no se podían acercar a la casa porque él se enfadaba.
Señaló que cerca de las 02h00 no escuchó más a su hija y eso la preocupó, pero el secuestrador le dijo que ella se había quedado dormida y la dejó ver por la ventana.
Rescate. A eso de las 05h00, ya no se escucharon ruidos en la casa. El sueño había vencido al secuestrador y eso fue aprovechado por los policías que, luego de lanzar gas pimienta dentro de la vivienda, derribaron la puerta y entraron a rescatar a la adolescente.
Jairo C., al escuchar el ruido, se despertó asustado y agarró a su sobrina preguntándole qué pasaba. Ella le respondió que era un terremoto.
Finalmente, Betsy fue rescatada sana y salva y Jairo C. fue detenido.
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