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Roberto Baquerizo Carbo
Roberto Baquerizo Carbo
Por: Roberto Baquerizo Carbo
rbaquerizoc@yahoo.com

Domingo 21 Julio 2019 | 04:00

Cuando en el 2004 se decidió crear la Comunidad de Naciones Suramericana, los gobernantes en su mayoría eran de pensamiento semejante. Vemos a Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Lula da Silva (Brasil), y Néstor Kirchner (Argentina), por un lado; y por Carlos Mesa (Bolivia), Álvaro Uribe (Colombia), Alejandro Toledo (Perú), Nicanor Duarte (Paraguay), en mayoría estos sobre los revolucionarios. Años después, llega Rafael Correa (Ecuador) y se incorpora Desi Bouterse (Surinam).

Por diversas razones, entre estas que Ecuador es la sede de UNASUR, debimos pensarlo más y hacer  mayor esfuerzo para evitar salirnos. Hubiera  sido conveniente que el presidente Moreno convenciera a sus colegas de mantenerse y entre afines plantear reformas necesarias como aquella que dice que “las decisiones deben ser por unanimidad”. Esta es la que los mandatarios de Venezuela, Bolivia y Surinam utilizaron para vetar el nombre propuesto para secretario general del organismo por el presidente Mauricio Macri de  Argentina. Ahora poco se puede hacer, aunque lo imposible con esfuerzo, ideas y buena voluntad, se consigue revertir.  
En América se ha llegado a acuerdos comerciales importantes y, aun en desavenencia,  los países miembros han alcanzado entendimientos. El TLC entró en vigencia a inicio del año 1994, dos años atrás pudo haber sucumbido, una visión nueva llegó a la Casa Blanca planteando su revisión y más allá de posiciones dogmáticas se pusieron a trabajar, se llegó a entendimientos exitosos entre EE.UU., Canadá y México. 
El proceso andino de integración se inició con la suscripción del  Acuerdo de Cartagena en 1969. El hecho de que Perú estuviese gobernado por Juan Velasco Alvarado, socialista, tristemente convencido de su proyecto, no constituyó óbice alguno para que José María Velasco Ibarra firmase el acuerdo. El interés general primó por encima de una visión particular aun cuando ésta dañó al  país vecino.  El acuerdo sigue vigente pese a que Chile se retiró como miembro pleno manteniéndose como asociado en 1976 y Venezuela en el año 2006.  
Estas dos organizaciones integracionistas funcionan, siempre habrá dificultades por vencer. 
Para continuar integrados con Perú y ganar a México -con Colombia lo estamos con el Pacto Andino y con Chile un bilateral-  iniciaremos el proceso para entrar en la Alianza del Pacífico como miembro pleno.  Comenzaremos como Estado Asociado. Me pregunto ¿qué pasaría si en Argentina gana Fernández y en Colombia y Chile se instala la izquierda? Nos saldremos del acuerdo. Con la lógica  actual, eso ocurriría.
 
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