Actualizado hace: 6 horas 14 minutos
Anarquía urbana
Anarquía urbana
Por: Jaime Enrique Vélez

Viernes 12 Julio 2019 | 04:00

 En los últimos treinta años de nuestras existencias, Portoviejo como ciudad se ha desenvuelto en un verdadero maremágnum, por la inmensa confusión y desorden con el que ha avanzado urbanísticamente y con todos estos avatares la población ha visto mermada su calidad de vida.

Frescos perduran en nuestros recuerdos los llamados planes “maestros” de agua potable y alcantarillado que se ejecutaron en esta ciudad. La capital en su casco central prácticamente fue destrozada, lo que hizo casi imposible movilizarse a pie al ciudadano llano por el inminente riesgo de caer en una de esas profundas fosas que se cavaron en las calles, que de hecho más de un viandante fue víctima de esas cavernas que los irresponsables dejaban sin tapar.
Pasaron los años y pese a todas estas obras que se formalizaron para mejorar en algo los servicios básicos de la ciudad, no logramos superar ese déficit, ora porque no fueron bien planificadas, ora porque no fueron correctamente ejecutadas, perdurando en el sentimiento ciudadano que fuimos una vez más timados en nuestros anhelos de desarrollo con el asentimiento de los administradores de la ciudad.
Parece que la suerte de Portoviejo está siempre echada entre la fanfarronada y el enredo, factores negativos que le han hecho perder gran parte de su representación administrativa, haciéndola reducir su característica de capital provincial. Aquí en esta parte, recuerdo a los viejos líderes y defensores de la ciudad que en las calles ofrendando sus vidas y libertad reclamaban altivamente nuestros derechos ciudadanos; a la presente generación no le importa el derrotero de la ciudad.
Después de la gran tragedia la cotidianidad de los portovejenses cambió drásticamente, en los primeros meses vivimos desorientados por todo lo que esa hecatombe representó, con una ciudad cuasi derruida, con su economía tocando fondo; seguidamente se hizo la regeneración urbana del centro histórico. Con todo lo buena que ella actualmente es, no puedo soslayar los inconvenientes y malestares que esta obra ocasionó al comercio circunvecino, a la salud psíquica poblacional por el ruido infernal que hacían las grandes máquinas  al cortar los adoquines y otros materiales, y al libre tránsito donde trabajaron un tiempo  largo. Todo esto fue una verdadera anarquía urbana.
Las autoridades trabajan decididamente para lograr el desarrollo de su ciudad, para eso fueron elegidos, por eso tienen la ineludible responsabilidad de defender sus obras. Es el caso particular que se vive con la segunda etapa de la regeneración urbana de Portoviejo, que ayuda a la anarquía urbana, pese a los plazos dados, el consorcio 
responsable le da vueltas al asunto y no entrega la obra concluida.
 
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