Actualizado hace: 5 horas 48 minutos
Keyla Alarcón Q.
El santuario de Mashpi

En estas últimas semanas las noticias deprimentes nos han sobrepasado, desde el estado de las cárceles del país y la corrupción reinante hasta la decisión gubernamental de defender al extractivismo, pasando por las ridiculeces del sacerdote Tuárez, entre otras; escribir sobre esos temas es redundante y despista.

Miércoles 10 Julio 2019 | 11:00

 Por ello aprovecho este espacio para compartir el trabajo que realiza en conservación ambiental un equipo de biólogos de Mashpi Lodge, liderados por Carlos Morochz. 

La reserva natural Mashpi está ubicada en el Chocó ecuatoriano o Bosque del Chocó a 3.117 msnm, una zona natural biodiversa de selva tropical asentada en la parte occidental de la Cordillera de los Andes con influencia del Pacífico, a tres horas de Quito, con destino al norte.  El Chocó tiene un microclima especial, caracterizado por fuertes lluvias, al estar situado en la zona de influencia de la corriente caliente de Panamá.  Una neblina melancólica siempre llena de magia el paisaje de árboles enormes y coposos en donde monos, pelícanos y gallitos rojos han hallado un remanso de paz.
La recuperación de Mashpi en el Chocó, una decisión privada, empezó en 1997, hasta ese entonces la extracción de madera y la ganadería amenazaban al bosque nublado; gracias a esa labor hoy, cuando uno recorre cada una de sus cascadas y rutas a lo largo de sus 1.200 hectáreas, es habitual encontrarse con animales variados; en marzo tuve la oportunidad de avistar al mono aullador, la danta, guanta, ardillas, zarigüeyas, ranas, colibríes de todos los tamaños y colores, los gallitos rojos de la peña que a las 5:00 am iniciaban una danza de cortejo, tarántulas, mariposas coloridas y otras especies.  Tenía la ilusión de ver un felino en estado salvaje, pero es tan huidizo; sin embargo, las imágenes captadas por las cámaras trampa dejan apreciar tigrillos y pumas en actividad nocturna. 
Este santuario para la vida silvestre es el producto de muchas batallas contra aquellas mafias dedicadas al extractivismo y aunque siempre está el peligro latente de los invasores, los animales han retornado porque el ruido de las motosierras que destruyen el bosque desapareció; por otra parte, muchos de los pobladores del sector cooperan con la reserva entendiendo la importancia de su conservación para atraer el turismo que dinamiza su economía, de allí los emprendimientos comunitarios sostenibles con el chocolate, frutas y artesanías.  El Mashpi ha sido reconocido como un destino National Geographic y no es para menos por el enorme esfuerzo para la preservación de sus especies nativas; el Chocó tiene más de doscientas especies de anfibios, ciento sesenta de mamíferos, casi quinientas de aves y ciento veinte de reptiles.  Mientras esta labor infunde esperanza, también recuerda que no toda la fauna, flora y fuentes de agua del país tienen esta suerte, pues favorecidos por el propio gobierno, los proyectos de minería a gran escala y de extracción de petróleo amenazan los páramos del Azuay y la zona intangible de la Amazonía.  
 
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