Actualizado hace: 44 minutos
Pedro pablo jijón ochoa
El algarrobo como oportunidad

Gran oportunidad tiene el sector agropecuario de Ecuador, con el desarrollo de la siembra comercial de la especie Prosopis Pallida, mejor conocida como algarrobo, y la explotación de sus subproductos, como sistema agroindustrial para mejorar la economía del pequeño y mediano productor.

Viernes 05 Julio 2019 | 11:00

Una de  mis experiencias como productor agropecuario ha sido asesorando la implantación de cultivos forestales con fines comerciales en Ecuador. Específicamente con el algarrobo en la provincia de Santa Elena, cuyo duro ambiente carente de agua, diversidad de suelos en desarrollo, gran luminosidad, presentan un reto para el desarrollo de cualquier actividad forestal.
El algarrobo es una especie que se desarrolla preferentemente en países como Colombia, Ecuador y Perú, árbol  rústico que puede alcanzar alturas de entre 8 y 20 metros, puede prosperar en zonas secas con precipitaciones bajas.
La belleza estética del algarrobo, el duramen, el desarrollo  volumétrico, y todos los beneficios que se obtienen de él, lo hacen una especie forestal atractiva para el desarrollo agroindustrial.
El duramen del algarrobo es apreciable para sistemas constructivos, además como leña es de uso conocido para la cocina criolla. De las ramas y de los sobrantes de los raleos se fabrica carbón de excelente calidad.
El fruto del algarrobo es una vaina rica en azúcares, proteínas y minerales como calcio, hierro y fósforo por lo que se usó en alimentación humana, ahora muy usada como forraje. También se extrae una miel espesa de color oscura de sabor agradable, la algarrobina, usada en pastelería, coctelería, e ingerida de manera directa es un excelente energizante natural; las semillas tienen aplicación medicinal por sus cualidades antiinflamatorias y antibióticas.
Este árbol tiene la particularidad de fijar nitrógeno natural al suelo y sus hojas aportan con materia orgánica, por lo que se lo puede usar para reforestar y restaurar zonas erosionadas. Por su belleza y frondosidad puede usarse como captador de CO2 en las ciudades.
Existe un buen ejemplo de agroindustria asociativa, Microempresa Don Alejo, en la localidad Sandial del cantón Jipijapa, provincia de Manabí, en donde fabrican algarrobina, caramelos y café, todo a partir del algarrobo, ejemplo digno de seguir por otras organizaciones.
Es importante reconocer la labor de la Subsecretaría de Producción Forestal, que durante la administración del Ing. Pablo Noboa se creó el Programa de Incentivo Forestal y se lo elevó a ley, se automatizó, se eliminó la tramitología, se logró certificado de calidad ISO 9000. Desde entonces la producción forestal empezó una nueva era en Ecuador.
Los productores hagamos conciencia de implantar un bosque de algarrobo, mínimo el 10 % del total del hectareaje del predio, linderar, defender taludes y cuencas de ríos y esteros con esta especie. Y que instituciones como la Subsecretaría de Producción Forestal creen un área para industrializar y comercializar las cosechas de estos bosques comerciales.
 
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