Actualizado hace: 1 hora 1 minuto
EL RODEO
Ayudan a dar el último adiós desde la cárcel

Cuando recibió la noticia estaba en su celda de reo. El mundo se le vino encima: su padre Juan G.V. había fallecido.

Martes 18 Junio 2019 | 04:00

 Tras los barrotes de la cárcel El Rodeo, la noticia de la pérdida de un padre duele mucho más, señalaron los familiares del PPL (persona privada de la libertad), quien pidió a las autoridades del centro carcelario que por favor le permitieran abrazar por última vez el cuerpo de su papá. 

Finalmente, luego de una serie de gestiones, el reo pudo despedirse de su progenitor. Una carroza funeraria ingresó a un área neutral del centro de rehabilitación y allí el cuerpo de don Juan fue llevado hasta donde su hijo, quien lo contempló con emoción, lloró y lo abrazó. Fueron 20 minutos, suficientes para darle la despedida. El hombre agradeció hasta el infinito ese gesto, le dio un beso a su padre y regresó a su celda.
Servicio. La posibilidad de que un reo pueda ver a un familiar cercano antes de ser sepultado es analizada constantemente en la cárcel El Rodeo. 
Ya los servicios funerarios brindan esta opción para los 1.574 reos que están recluidos allí. 
Y es que varios de ellos, sobre todo los que están sentenciados a décadas de prisión, pueden perder a un familiar cercano durante el tiempo de pena.
Gabriela Álava, jefa de servicios de la empresa Funeral Home, señaló que “comprendiendo el sentimiento del familiar, han implementado este servicio, que es muy complejo, pero de alto contenido solidario”.
Indicó que para cumplir con esa voluntad del PPL se debe cumplir un riguroso esquema de control y seguridad, pues  un centro de rehabilitación tiene sus normas, sobre todo ahora que están en emergencia carcelaria. 
Para lograr el encuentro debe estar autorizado por las autoridades del centro carcelario, destacó Álava.
>proceso.  Explica que el carro destinado para ir hasta la cárcel es revisado cuidadosamente por militares, policías e incluso  por canes amaestrados, ya que deben estar seguros que no se va “nada raro” en ese viaje.
Igual de riguroso es el control al conductor de la carroza fúnebre, de quien se analizan antecedentes y no puede ingresar teléfono ni ningún tipo de equipos de comunicación. 
El costo por este servicio en ocasiones no tiene costo extra, pues se explicó que lo canjean por otro que dan dentro del paquete de servicios 
exequiales. Por ejemplo, en vez de llevar la carroza con el cuerpo hasta el cementerio, lo llevan hasta el Centro de Rehabilitación, mientras que al camposanto lo trasladan en hombros. 
Otros prefieren la carroza a los dos lados, pero allí pagan la diferencia. 
Álava mencionó que en este mes de junio han brindado el servicio en dos ocasiones. “En promedio son dos casos por mes”, explicó.
Además, destacó que los servicios funerarios se han modernizado debido a la demanda y necesidades que tienen los deudos. 
Dijo que en Manabí hay muchos casos especiales, como por ejemplo ceremonias temáticas por alguna afición que tenía el fallecido. “A todos debemos cumplirles su última voluntad”, aseveró.
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