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¿Avanzamos o retrocedemos?
¿Avanzamos o retrocedemos?
Por: Enrique Delgado Coppiano

Sábado 15 Junio 2019 | 04:00

No caben dudas que nuestro querido país natal, Ecuador amado, está atravesando momentos muy duros en su accionar político-económico que requiere, de urgencia, una verdadera etapa de emergencia social en que se bajen los ánimos y planteamientos de partidos políticos, organizaciones clasistas y laborales, grupos de inversores económicos:

Cámara de Comercio, Cámara de Industria, Cámaras artesanales de diversas índoles, asociaciones productivas de todas las regiones, centros de educación superior del país, todo con el ánimo de dar un vuelco a un Estado beligerante que se nota desde diversos sectores, que alientan la pugna con intenciones políticas, cuando lo racional es unirse para lograr consensos con los que se pueda resolver los críticos momentos de la situación económica generalizada, los problemas sociales de falta de empleo y capitales, de incumplimiento en la construcción de una serie de obras de costos millonarios que hasta la presente no dan notas productivas al Ecuador, y que si son negociables, pero si provienen del Fondo Monetario Internacional, causan escozor en entidades laborales como las Centrales Sindicales, pero sin señalar alternativas para obtener recursos frescos para el país.

Solo protestando no se lograrán soluciones.
Es necesario e imprescindible que todos los Poderes del Estado: Gobierno, Congreso Nacional, Función Judicial, Cámaras que representan los capitales bancarios, comerciales, industriales, del agro de nuestras cuatro regiones: Costa, Sierra, Oriente e Insular, llevando lo positivo que tengan todos, conforme a sus capacidades, se reúnan noblemente con el más profundo patriotismo y se analicen los más recientes problemas, conformando comisiones, por los órganos legales del país: Legislativo, Judicial, Gubernamental, y en conjunto, encuentren y presenten propuestas posibles y honestas para reencauzar la existencia futura de la Patria, en que se exija al máximo el esfuerzo que cada sector debe cumplir con planteamiento y ejecuciones para afrontar con trabajos propios de los ecuatorianos  y aceptando todo lo beneficioso que venga del mundo internacional, si eso es bueno para la nación.
Dejemos atrás estas confrontaciones baladíes de que si no fuimos los actores proponentes, lo que otros piensan no puede ser bueno. Entremos en una etapa de entendimientos y propuestas serias en lo legal, económica, educacional, laboral, académico, con un solo norte, que deje atrás a Ecuador dividido, endeudado en $ 4.300 dólares por cada habitante, con zonas unas prósperas y otras en la miseria, y vivamos en democracia si es que en una elección se obtuvo tal o cual representación, y úsela cada uno en responder ante quien lo eligió, entregándole las mejores oportunidades en su labor, llevándolo lejos de la pobreza y miseria con un futuro digno de prosperidad y mejoramiento social que debe ser permanente. 
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