Actualizado hace: 5 horas 14 minutos
Universi Zambrano Romero
Los niveles de delincuencia

Viernes 24 Mayo 2019 | 04:00

 Desde tiempos inmemoriales el delito y la delincuencia han existido  en forma consecutiva e imparable,

Según la Historia Sagrada, se registra el primer asesinato: Caín matando a su hermano Abel. Cristo en el episodio de la cruz estuvo acompañado de otros dos sentenciados, crucificados: el buen ladrón y el mal ladrón. Dando un salto a la historia, recordemos a Víctor Hugo, que en su célebre obra Los Miserables relata la triste historia del Jorobado de Nostradamus y el caso de aquel muchacho que fue condenado luego de haber sido sorprendido robando un pan para mitigar el hambre.
En el Sagrado Corán, Mohamed asume el papel de Legislador Penal severísimo, ante tanto pillaje, cuatrerismo y abigeatos imperante en Arabia. Ante tanto pillaje creó la Ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente. Al que robaba poco se le amputaba una mano, al que robaba más se le amputaba el brazo, y para delitos mayores la pena de muerte. No existían cárceles en su tiempo.
Simón Bolívar, ante tanta corrupción existente en las nuevas repúblicas liberadas por él, vio la necesidad de enmendar a Montesquieu, que en el Espíritu de las Leyes había creado las tres funciones en que se divide el Poder del Estado, por eso sugirió crear el Poder Moral de la República, justamente para combatir el delito y a los  delincuentes que abusaban de los fondos del Estado.
En Ecuador, García Moreno fue muy duro al reprimir la corrupción, utilizó el cadalzo, el patíbulo, para los delincuentes, no solo políticos sino también para los delincuentes comunes.
Pero es necesario mencionar que existen varios niveles de delitos y delincuentes:  los corruptos  que han saqueado las arcas del Estado; funcionarios de nivel medio o bajo:  gobernadores, alcaldes, intendentes, comisarios, tenientes políticos, etc. que mientras menos preparados sean, son más abusivos e indelicados; los rateros de menor cuantía,  los arranchadores,  sacapintas,  asaltantes de casas, comercios e industrias, los robacarros; los homicidas y asesinos que matan por diversos motivos: por venganza o ajustes de cuentas, los pedófilos, los femicidas y feminicidas cuyo número crece incontenible, así como la violencia intrafamiliar que muchas veces termina en el crimen.
En los últimos tiempos han surgido nuevos delitos acorde con la moderna tecnología, aquella que utiliza los medios informáticos para estafar, amedrentar, chantajear inclusive para el acometimiento de estafas, y delitos sexuales como la seducción o pornografía; todo esto ocurre porque la ciencia se ha divorciado de la ética y la moral.
No podemos dejar de censurar el descontrol que existe en los programas de radio y televisión. Los canales de mayor audiencia a horas tempranas proyectan unas narconovelas repulsivas e inmorales que ejercen la apología del delito. Las radios también difunden  música -que no es música sino estruendo- llena de morbo e inmoralidad, todo esto, ante la indiferencia total de las autoridades. ¿Por qué no se obliga a cumplir lo que dicta el art. 16 y 18 de la Constitución en esta materia? ¿Será que ahora está prohibido prohibir?
 
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