Actualizado hace: 9 minutos
Santa Ana
Da vida a los relojes viejos

Ángel Miguel Moreira lleva 45 años trabajando en el arreglo de relojes y es reconocido en Santa Ana.

Domingo 19 Mayo 2019 | 10:00

El protagonista de esta historia cuenta que la labor la aprendió viendo a su mejor amigo, pero con el pasar del tiempo fue perfeccionando la técnica para convertirse en un maestro.

Asegura que por su mente nunca pasó la idea de ser relojero. 
Inicialmente pensó en seguir los pasos de su padre, que era zapatero.
Sostiene que lo bueno de su vida es que desde pequeño supo lo que es trabajar, ya que vendió bocadillos en la calle y lustró zapatos para ayudar en los gastos de su hogar.
Recién a los 22 años, cuando ya sabía el oficio de la zapatería, le llamó la atención la forma de trabajo de su mejor amigo y fue así que se le “prendió como chicle” para saber arreglar estos artefactos. 
Dice que practicando, y en algunas ocasiones dañando algunos relojes, aprendió muy bien el oficio, luego de eso comenzó su trajinar en este maravilloso empleo, comenta.
Sostiene que a los relojes automáticos hay que desarmarlos por completo para encontrarles el daño, lo cual demanda mucho tiempo, esfuerzo y demasiada paciencia. 
“Angelito”, como lo llaman sus amigos, señala que el tiempo que marca el reloj es vital para hacer dinero. 
 
Acción. Asevera eso porque de repente llega un cliente en el momento que la tarea es complicada y le exige que le arregle rápido su artefacto porque se quiere llevar el reloj inmediatamente.
“En ese momento tengo que arreglar el reloj del nuevo cliente y hacer una pausa con el que dejé”, manifiesta este personaje.
“Angelito” lamenta que no le ha podido transmitir sus conocimientos a nadie y que su tarea termine cuando ya no pueda más por el paso de los años. 
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