Actualizado hace: 49 minutos
AGUSTÍN HUGO ÁLVAREZ PLÚA
La tristeza de las despedidas

La tristeza de la que voy a referir en el siguiente artículo no tiene ninguna relación con tristeza que causa la despedida de un amigo, un familiar o un compañero por viaje o por muerte. Es la profunda tristeza que se siente al ver cómo, de manera inesperada e indiscriminada, se despiden a los empleados de diferentes instituciones del Estado; son personas de gran calidad humana y de gran profesionalismo, que han perdido su puesto de trabajo por una decisión política.

Sábado 16 Marzo 2019 | 04:00

En los últimos días se ha visto que han tenido que dejar su lugar de trabajo una gran cantidad de servidores públicos, muchos de ellos fueron contratados para cumplir una función administrativa u operativa, labor que estimo yo, que es de suma importancia para la institución contratante.
En el país existen muchas instituciones estatales, muchas de ellas tienen un rol supremo en el desarrollo, la vida y seguridad alimentaria, tales como las del sector de la salud, del agrícola, del investigativo, del educativo y otros más, donde el personal que labora es de altísimo nivel y calidad profesional, que es muy difícil reemplazarlo de inmediato con personas que tengan las mismas características y destrezas que los despedidos, por lo que los despidos no pueden ser indiscriminados, deben ser muy selectivos; en algunos casos, no se ha considerado si son importantes o no.
Lamentablemente, las decisiones las toman los políticos, no las personas que más entienden de organización y de los sistemas de funcionamiento institucional. Durante el correato se crearon muchas instituciones inoficiosas, tales como la Secretaría de Talento Humano, la Secretaría de la Juventud, y muchas otras más, que no aportan casi nada al país, son ellas las que se deben suprimir, pero la soga se rompe por lo más débil, se despide a funcionarios, que son muy importantes en los procesos productivos del país, como las  instituciones estratégicas para el desarrollo agropecuario del país, entre estas el Instituto de Investigación Agropecuaria, con su Estación Experimental con sede en Portoviejo, donde los investigadores de planta son muy pocos y los contratados casi nada.
Estos despidos, la pérdida de su oportunidad de trabajo, no solo afecta a la operatividad de las instituciones, sino también a una familia entera que se queda sin el ingreso económico, que en algunos casos es el único sustento familiar, vaya a saber cuándo volverá esa persona, ese profesional o ese padre de familia a encontrar un nuevo trabajo, se ve muy difícil por la situación en que se encuentra el país.
Esperamos por el bien de todos que ya no se sigan tomando este tipo de medidas. No más despidos, que solo causan, dolor y tristeza en las familias ecuatorianas.
 
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