Actualizado hace: 5 horas 55 minutos
Oswaldo solórzano vallejo
Mi linda ciudad de portoviejo

Continúo con la misión que guía mi vida, a la cual he dedicado mi juventud, mis sueños y esperanzas para ayudar a crear en nuestra ciudad una conciencia de cambio y transformación que dé al traste con las insolentes mafias políticas que salvo alguna honrosa excepción se han apoderado de su manejo para satisfacer sus propósitos priorizando estos sobre las urgentes necesidades de la comunidad.

Martes 12 Febrero 2019 | 04:00

La corrupción constituye un defecto de la naturaleza humana desde las culturas más antiguas hasta el mismo día de hoy, y el ejercicio del poder está vinculado a un mecanismo que se diferencia en la forma, pero nunca en su fondo. Aquí, en Ecuador,  alguien llega a un cargo público y cree que puede disponer de los derechos de la colectividad a su completo antojo y eso ahora se entiende como un hecho normal calificando de tonto o bobo al que no aprovechó la oportunidad. 
Portoviejo a través de su historia no ha tenido la suerte de tener alcaldes que lograran el milagro de la ciudad de Guayaquil, que hoy está entre las más bonitas de Sudamérica. Tenemos que continuar luchando para que los candidatos entiendan en el caso particular de nuestra ciudad, que esta es una ciudad absolutamente comercial. Portoviejo, por historia, siempre ha sido un centro muy dinámico de comercio. Tenemos que exigir a cualquiera que fuera el próximo alcalde que se vuelva a construir el centro comercial. Tenemos que exigir que se dé atención y se ofrezca una solución viable para lograr una solución que les permita ejercer sus actividades a los comerciantes autónomos.
Debemos exigir que de alguna manera se atienda a quienes perdieron su vivienda en el terremoto y que siguen desamparados por ineficiencia de los entes del Estado sin que a nadie le importe su suerte. Debemos pensar en los jóvenes que han caído en las garras de la droga por causa de la desatinada ley del consumo mínimo, a la cual yo personalmente la llamo la Ley del Chapo Guzmán, creando centros gratuitos para su recuperación. Es hora de pensar con los pies bien asentados en el suelo, es hora que la gente use su inteligencia y demuestre su amor a la ciudad eligiendo de entre todos los candidatos un próximo alcalde que asegure la recuperación del dinamismo comercial de nuestra Urbe.
Finalmente, no entiendo en qué cabeza de alguien en el Plan Priza, entidad que no pertenece al GAD municipal, pudo ordenar contra toda técnica establecida para la construcción de vías la idea de sembrar de muros a la calle Córdova. Esto para el criterio de muchos es una montubiada, de acuerdo a lo señalado por la real academia de lenguas,  que en la vigésima tercera edición del Diccionario de la Lengua Española que incluyó la palabra “montuvio” para designar al “campesino de la costa y el término “montubio, para designar a una persona montaraz, grosera.
 
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