Actualizado hace: 7 horas 52 minutos
Portoviejo
Discapacitado tras accidente

Hasta hace dos años Marcos Lozano (41) era una persona que no le pedía favores a nadie. Laboraba pintando casas, y le iba bien.

Domingo 10 Febrero 2019 | 11:00

 Tenía una moto de alto cilindraje que le permitía llegar a cualquier lugar de la provincia. Una llamada y en cuestión de minutos estaba en el punto, cerrando el negocio.

Pero la historia cambió en diciembre del 2016, tras un accidente de tránsito en el que estuvo en juego la vida de Lozano. Precisamente el jueves 29 de diciembre fue impactado por un automóvil mientras se desplazaba desde Santa Ana hasta su casa, localizada en San Alejo. 
Tras el impacto, Marcos Alberto estuvo en coma más de un mes, y cuando despertó ya no era el mismo de antes. De fornido e independiente quedó reducido por la pérdida de peso; parte de su cerebro, así como huesos del cráneo le fueron extraídos la noche del accidente.

Lesionado. Benesilda Bermello es la madre de Marcos. La vida para ella no ha sido fácil, ya que desde la tragedia familiar del 2016 le ha dedicado parte de su tiempo al hospital y a la calle.
Está presente la secuela de un derrame facial que le modificó el rostro. Ella aseguró que una situación como la vivida por su familia afecta a todos, y no solo al que se quedó en cama producto de las lesiones.
La mujer, como buena madre, es una guardiana de Marcos, de quien cuida a pesar de sus 41 años de edad, porque tiene una discapacidad física del 70 por ciento.
Doña Benesilda se siente afectada en su salud y su meta es luchar para que alguna institución del Estado se fije en el caso de su hijo, y lo beneficie con una vivienda. “Existe una ciudadela para personas con discapacidad y Marcos merece una razón para vivir”, precisó. 
La familia habita en la calle Cristóbal Colón y Vicente Amador Flor, de Portoviejo.
 
Sueños. Marcos perdió la facultad de hablar, aun así balbucea y trata de hacerse entender; sin embargo, es su madre quien lo comprende casi a la perfección. Todos los días sale a la calle a buscar trabajo, pero no lo contratan por su condición. 
Los excompañeros suelen regalarle uno o dos dólares, pero él quiere trabajar porque sabe que eso no le alcanza para subsistir.
Lozano aspira a poner un negocio en algún momento.
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