Actualizado hace: 4 minutos
¿A dónde vamos Ecuador?
¿A dónde vamos Ecuador?
Por: Enrique Delgado Coppiano

Sábado 12 Enero 2019 | 04:00

Era una crisis anunciada, por las circunstancias que ha estado viviendo el país, por más que se luchara por mantener los niveles de costos que significa cumplir con todas las obligaciones que corresponden al gobierno y sus numerosas dependencias, así como las emergencias que día a día ocurren, y asumir con patriotismo efectivo el pago al Seguro Social, que arbitrariamente el correísmo arrebató, poniendo en peligro el derecho  sagrado de fondos que corresponden legítimamente a miles de afiliados, entre ellos, ancianos y jubilados que no tienen ninguna otra fuente de ingreso, como queda señalado. 

Por otra parte, nuevas deudas a compañías y gobiernos por obras abandonadas, inservibles, pero que perurgen al país debe pagar, como se dice popularmente por elefantes blancos, herencia fatal para el gobierno actual y carga dolorosa para el Ecuador y su total pueblo, eso lo dejó la década perdida de los sabatinazos, que aplaudían muchos de los hoy reclamantes con amenazas de paro y posturas que perjudicarían a la gran colectividad.  El régimen actual, se entiende, debe tomar medidas serias e impensables que permitan mantener una limitada solvencia y enfrentar el acoso de acreedores que exigen el pago de las grandes deudas, repetimos, que ilegítimamente condujo un agresivo endeudamiento, que solo podría pagarse ya si recuperara el Ecuador los millones de dólares que existen en bancos extranjeros donde fueron guardados por los compinches de un gobierno a los que se debería de enjuiciar, y presionar para que devuelvan lo arrebatado a todo el pueblo ecuatoriano, cuya gran mayoría debe hoy hacer malabares para subsistir medianamente. Sucesivamente, cada día van apareciendo nuevos problemas derivados de atracos a los fondos públicos en obras mal concebidas y con sobreprecios increíbles: Poliducto Pascuales – Cuenca, se dijo costaría 250 millones de dólares y se pagaron 623 millones, en una obra que presenta grandes fallas constructivas y otras series de problemas; igual en la Refinería de Esmeraldas que tendrá que paralizarse para reparar lo mal ejecutado, con ingentes gastos, iguales problemas existen en otras obras que fueron “tapaderas” para nefastos negociados, que tienen que salir a luz en días venideros. Al mismo tiempo se anuncia una paralización del plan de reconstrucción del sismo 16A, y la pregunta que nace es ¿Quién tomará a cargo la larga lista de obras ofrecidas y por construirse? Así Hospitales de Bahía, Pedernales, Esmeraldas, Cuerpo de Bomberos de Chone, etc. Todo esto tiene que merecer prontas y efectivas respuestas, principalmente en lo que respecta a escuelas y casas, estas últimas son lo de mayor urgencia y justicia social. 
 
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