Actualizado hace: 15 minutos
Portoviejo
Muerte le impidió llegar al baile

En el hogar de la familia Mero Parrales están latentes los recuerdos de Luis Enrique, quien murió en un accidente.

Miércoles 10 Octubre 2018 | 04:00

El día del percance se levantó más temprano de lo habitual y se alistó con tiempo para acudir en la noche a un baile del colegio donde estudiaba, lastimosamente en el trayecto fue embestido por un carro, accidente que le arrebató la existencia.  
El suceso se dio en El Altillo de la parroquia Crucita, lugar donde extrañamente se han dado un sinnúmero de tragedias, originadas por vehículos.
Tranquilo. En el caso de Luis Enrique Mero, de 18 años, jamás se determinó pista alguna del vehículo que le arrancó la vida.
Rosa Inés y Estela Maris, hermanas de la víctima, conservan sus pensamientos claros de lo que ocurrió el 25 de septiembre de 1999, alrededor de las 18h00.
Casi toda su vida han radicado en la comunidad El Altillo, la cual se ubica entre la comunidad San Vicente y la entrada a Los Arenales. 
Ese día, dijeron, notaron a Luis Enrique empeñoso en todo cuando tenía que realizar en el hogar, especialmente en las tareas de limpieza, típico de los fines de semana. 
En la noche habría una fiesta en el colegio de la parroquia Crucita, donde Luis Enrique cursaba el quinto año.
Accidente. Luego de vestirse y prepararse, el joven salió a la parroquia con la intención de buscar a sus amigos y luego integrarse a la festividad. 
De repente desde la casa de Mero oyeron un ruido que ya para ellos es muy familiar, es decir, el rechinar de los neumáticos tras la frenada emergente. 
El estudiante quedó grave y tras ser recogido por los bomberos fue llevado al hospital Verdi Cevallos de Portoviejo, donde les advirtieron a sus allegados los riesgos, debido a las lesiones en el cerebro.
Esa noche, según Estela Maris, vivieron una agonía esperando las noticias de quienes se encontraban en el hospital. Rezaron, oraron y prendieron velas a varios santos.
Sin embargo, a las 11h00, recibieron la noticia desde la casa de salud, de que Luis había muerto. 
Graciela Parrales asegura que en su vida ha tenido muchas malas noticias, pero ninguna de ellas superó lo que significó perder a uno de sus hijos, a quien llora cuando siente que uno de sus recuerdos la acaricia.
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