Actualizado hace: 4 horas 30 minutos
Portoviejo
Un tráiler de 18 llantas se encargó de apagarle la vida

Eran los tiempos en que alquilar una motocicleta era una moda y un lujo. Lo hacían pocas personas.

Viernes 14 Septiembre 2018 | 04:00

 En la zona urbana imperaba el desorden, así que las desgracias eran frecuentes en las vías. 

En uno de esos accidentes encontró la muerte Raúl Lucas Mera, cuando tenía 18 años de edad.
El estudiante había salido a pasear y a disfrutar de la velocidad, ya que de alguna forma había adquirido esa afición.
A pesar de los años, Ramona Mera sigue recordando a su hijo como un gran muchacho, y quien estaba por culminar sus estudios en el centenario colegio nacional Olmedo.
Ese día, los padres se vieron en la necesidad de salir del domicilio para visitar a una integrante de la familia que se encontraba a punto de parir, y salieron de su vivienda no sin antes recordarle a sus hijos que no podían salir; que cuidaran la casa, ya que ellos se ausentaban por un par de horas.
 
Recuerdos.  Los padres salieron y sus ocho hijos quedaron en el inmueble a cargo del mayor, quien solía ser disciplinado y cumplidor a rajatabla de las disposiciones de sus padres. 
Era viernes, pero en ese momento Raúl Humberto desestimó las palabras de sus padres y contra todo pronóstico optó por salir al centro de la ciudad, especialmente a un lugar donde solían alquilar motocicletas.
 
Corazonada. . El colegial luego de cumplir los requisitos accedió a uno de los vehículos livianos, y hasta donde se sabe, fue a varios lugares de la ciudad a saludar con sus compañeros, ya que parte del paseo era mostrar ante sus amigos las habilidades sobre las dos ruedas.
Pero mientras los padres se encontraban en la visita, a doña Ramona la incomodaba una sensación extraña. Algo le impedía pasar la saliva y su corazón palpitaba más de lo normal.
Con el tiempo entendió que se trataba de una corazonada, es decir, algo malo que estaba por ocurrir.
Cuando Ramona Vera llegó a su casa se encontró con la noticia del accidente sufrido. 
Raúl, al llegar a la intersección de las calles Juan Montalvo y 10 de Agosto, se impactó contra un tráiler de 18 llantas. 
El impacto fue contundente y ni siquiera fue necesario llevar el cuerpo a una casa de salud. El estudiante murió inmediatamente.
Desde entonces y cada vez que el corazón se le acelera, doña Ramona pronostica que algo malo puede pasar.
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