Actualizado hace: 32 minutos
Diagnóstico.
Un mal que tiene salida

La infertilidad masculina es un tema lleno de tabúes, pero que merece mucha atención.

Miércoles 12 Septiembre 2018 | 04:00

 Dicha condición hace que el paciente no pueda concebir, pero puede ser tratada, destacan profesionales entendidos en el tema.

 
El problema.  El cirujano urólogo Glubis Gilces  explica que el diagnóstico de infertilidad no es el fin del sueño de ser padres, sino más bien el inicio del camino a una recuperación. “La infertilidad masculina tiene como principal  causa una enfermedad que se conoce como varicocele, que no es otra cosa que la dilatación de las venas espermáticas que hace que se altere el hábitat de los espermatozoides (escroto). Al alterarse esto, los espermatozoides van a salir lentos, muertos, sin cabeza o deformes, repercutiendo en la fertilidad”, explicó el profesional.
 
Merece atención. Según estadísticas, en Ecuador hay una baja incidencia de infertilidad masculina, pero ello no hace que sea un tema a descuidar.
“El porcentaje es bajo. De cien hombres, del dos al cinco por ciento  tiene este problema de infertilidad. No supera el 10%”, explicó el profesional.
Añadió  que la infertilidad solo debe ser vista como la dificultad para concebir y  no debe ser confundida con la esterilidad, “que es un problema complicado,  donde el hombre no produce espermatozoides”.
Ante ello, Gilces sostuvo que en su experiencia ha tratado a jóvenes que, después de iniciar el tratamiento, al mes pudieron procrear.
Por otra parte, cabe destacar que la infertilidad masculina es un tema delicado en el hombre y que genera tabúes. Por ello, hay que aclarar que la infertilidad no tiene que ver con la virilidad, por lo que no debe afectar el ego masculino.
 
Detección. Este problema es fácil de detectarse, ya que se logra con un examen llamado espermograma o espermatograma, que analiza  el esperma y comprueba si el paciente es estéril o infértil. A esto también se suma  una ecografía de los testículos. 
Gilces indicó que estos análisis deberían realizarse como método de prevención, aunque el hombre aún no busque formar una familia. “Yo aconsejaría  a los jóvenes de 18 a 25 años que tomen como medida preventiva realizarse espermogramas de  rutina.  Y con más razón previo a contraer compromiso o hacer una vida con alguien,  para conocer en las condiciones reales en la que están”, destacó. 
 
Una operación es el camino.  La cirugía para corregir un varicocele se denomina varicocelectomía. 
El galeno señaló que con ella se “corrige la enfermedad de base, la dilatación de las venas espermáticas, y el paciente tiene oportunidad de tener hijos sin mayores problemas”.
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