Actualizado hace: 3 minutos
Rocafuerte.
El amor lo ayudó a superar su discapacidad

Fabián Montes Hidrovo estaba resignado a vivir recostado en su cama por el resto de sus días.

Sábado 30 Junio 2018 | 11:00

Era un convencido de que las personas con su condición (no puede caminar) estaban destinadas a permanecer encerradas en un cuarto, a expensas de la misericordia de los vecinos, amigos y, obviamente, de los familiares.

Su desgracia inició cuando tenía siete años. A esa edad se cayó del balcón de una casa vecina. Con los días empezó a cojear; y con los años perdió la movilidad en sus piernas. 
A los 13 años se movilizaba en silla de ruedas. Una situación muy dura para un niño de esa edad, comenta.
De los 7 a los 13 años Fabián pasó por todos los hospitales del país. “Casi todos”, recalca riendo.
Siempre junto a su madre recorrió cada centro hospitalario con la esperanza de encontrar una solución a su problema. 
Lo trataron de la columna, de las piernas, de casi todo, comenta; sin embargo, ningún tratamiento mejoraba su salud, añade. 
Agrega que así pasó todos esos años, cuando en un hospital de Quito le detectaron un tumor en el tórax. 
 
>LO INTERVIENEN. Según comenta Fabián, el doctor le explicó que el tumor había afectado la médula espinal, ocasionando la pérdida de la movilidad de sus piernas.   
Fabián cuenta que fue intervenido para eliminar el tumor. El ganglio estaba tan arraigado que hubo que sacar también dos de sus costillas.
“Fue duro, pero fue bueno porque después de varios años ya sabía la causa del problema que había ocasionado mi discapacidad”, dice.
“Me recuperé de la cirugía, pero igual ya había perdido mis piernas”, menciona.
Tras recuperarse en Quito volvió a Rocafuerte, donde vive junto a su familia. 
El karaoke y la guitarra le ayudaron a pasar los días que pasaba encerrado en el cuarto de su casa. 
Su madre se encargaba de asearlo y de cuidarlo. Con los años los Testigos de Jehová empezaron a visitarlo. 
“Ellos han influenciado positivamente en mi actitud hacia la vida. Me enseñaron a valorarme, a aceptarme con mi condición. Me han apoyado mucho en este tiempo”, comenta.
 
>RECUPERÓ LA ACTITUD. Actualmente Fabián tiene 30 años y dice que tiene muchos motivos para ser feliz. 
Ya no se martiriza por su discapacidad. Mira la vida diferente. La razón, conoció el amor y está felizmente casado.
En octubre del año pasado se casó con Ana María Reyes, a quien conoció por una amiga en común.
No esconde su alegría al recordar cómo la conoció y cómo la conquistó. “Todo fue por mensajes en WhatsApp”, dice sonriendo,  mientras mira a su esposa, oriunda de Portoviejo.
Fabián revela que al principio nunca le mencionó su condición de discapacidad. “Tenía miedo al rechazo”, confiesa. 
Así pasó el tiempo, hasta que ella le preguntó si él tenía algo que contarle. “Es que ella sabía de mi problema, pero quería que yo se lo dijera, y así pasó”, manifiesta Montes. 
 
>MATRIMONIO. Tras sicerarse le propuso matrimonio, a lo que ella accedió. Para costear los anillos de matrimonio tuvo que vender la guitarra que lo acompañó en los años cuando su vida no tenía sentido, comenta.  
“La guitarra no importa, porque casarme con ella ha sido la mejor inversión que he hecho en mi vida”, asegura.
 
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