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El predicador de los necesitados

Diyango Briones es un pastor evangélico que optó por predicar cuando Dios se le hizo presente por medio de un milagro.

Miércoles 13 Junio 2018 | 07:00

 Usaba lentes y no podía ver bien, padecía miopía desde la infancia y jamás perdió la fe en superar el problema. Cierta ocasión, mientras fue parte de una jornada de sanación a la que acudió por curiosidad, el orador pidió a los presentes llevar su mano derecha al lugar de la dolencia. Diyango colocó su extremidad en la vista y desde entonces dejó los anteojos que le permitían ver mejor.

El 11 de octubre de 1988 se quedó en la retina del pastor y desde entonces la curiosidad por conocer la Biblia lo llevó a convertirse en un estudioso de ella. Sabe los versos del Nuevo y Antiguo Testamento, y en cada conversación relaciona las acciones con lo escrito en la Santa Biblia.
 
Milagro.   El día del milagro en su persona fue acompañado de paz y tranquilidad. Hubo una armonía interna que se plasmó en credibilidad y desde entonces se manifiesta en contra de los demonios que andan sueltos y pescando a las personas desorientadas.
“La sociedad enfrenta muchos problemas, pero los principales son el desenfreno sexual y el consumo de drogas”, precisó Briones, quien gracias a su labor a viajado a varios países con el mensaje de Dios.
“Que lo pongan o no en práctica es cosa de cada quien, pero se ha logrado enderezar a un montón de gente que estaba fuera del sendero del bien”, citó.
Y para todos ellos, agregó, existe un espacio para su recuperación y reinserción a la sociedad. 
 
Muerte de su ex.   Sin lugar a dudas el evangelio le ha permitido a Diyango superar tropiezos en su vida, uno de ellos la muerte de la madre de sus tres hijos, quien apareció sin vida dentro de un hotel de carretera en Quito.
Al parecer, según el pastor, la mujer eligió andar con personas “que andaban en cosas malas” y pese a sus advertencias se alejó de su hogar, dejando de lado a sus tres hijos (6, 4 y 2 años de edad). Aquella situación conllevó a que Briones asuma el rol de padre y madre e involucrara a su progenitora en la crianza de sus hijos.
“Había salido del país y al volver se había ido con otra persona. Ella eligió su forma de vida”, sostuvo.
 
Luz. Diyango no reprocha nada, y con la manera violenta del hecho de sangre se cumplieron sus indicaciones. “El asesinato quedó impune”, agregó.
Y como no todo en la vida es llanto, Briones dijo haber encontrado a una mujer maravillosa, con quien comenzó una nueva vida, donde prima el consenso previo a una decisión. 
El pastor es el líder de una comunidad religiosa. Es quien escucha a los participantes y trata de reflejar palabras esperanzadoras.
Los buenos y hasta los más malos de la sociedad tienen un espacio en los templos de oración.
Diyango ha escuchado de todo, desde el llanto de un drogadicto acorralado por querer dejar el consumo hasta del criminal arrepentido por terminar con la vida de un ser humano.
“Lo importante es asumir la acción y el arrepentimiento, cuando se acepta llega el perdón”, dijo.  
 
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