Actualizado hace: 8 minutos
Editorial El Diario
La ciudadanía ecuatoriana a Julian Assange

El trámite ha sido llevado con sigilo, probablemente temiendo reacciones adversas”

Viernes 12 Enero 2018 | 04:00

Con asombro, perplejidad y no poco malestar, la ciudadanía ha recibido la carta de naturalización que, como ciudadano ecuatoriano, concediera el gobierno de Lenín Moreno al australiano Julian Assange, asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde hace cinco años.

El trámite ha sido llevado con sigilo, probablemente temiendo reacciones adversas debido a la personalidad conflictiva y el estatus de prófugo internacional que tiene Assange, demandado inicialmente en Suecia por abuso sexual -causa que fuera ya archivada-, perseguido por Estados Unidos en razón a divulgación de informaciones de carácter reservado y, por ello, con orden de captura en Inglaterra.
Si bien el gobierno tiene el derecho de aplicar la política que estime conveniente, consideramos que en este caso debe a la nación una explicación inmediata, amplia y convincente, del por qué del beneplácito reservado a quienes, además de mostrar una conducta intachable, hayan destacado por servicios relevantes prestados al país.
Aquello no va, precisamente, con la personalidad del aludido, quien es requerido por la justicia, situación que en nada beneficia al engrandecimiento de Ecuador; más bien se conoce de expresiones que lo minimizan.
Entonces, se hace necesario que la Asamblea Nacional convoque a la canciller, María Fernanda Espinosa, para que explique la decisión del gobierno, sobre todo el por qué se trató de incluirlo en el personal diplomático de la sede en Londres, generando la negativa del gobierno británico y vergüenza para Ecuador.
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