Actualizado hace: 4 horas 49 minutos
Pile, el pueblo que vive incomunicado

En el sector de pile la falta de cobertura celular genera problemas laborales y hasta muertes.

Domingo 10 Diciembre 2017 | 04:00

El día en que Roxana Lucas enfermó, ningún celular tenía  señal en Pile. 

El cielo estaba nublado y por esos días el pueblo queda más incomunicado que nunca. Intentaron llamar una ambulancia, buscaron señal en la iglesia y en la loma de la calle principal, pero resultaba imposible. 
Ese día, hace dos semanas, Roxana fue llevada al centro de salud del pueblo, un dispensario equipado para atender dolencias básicas. Por los síntomas le diagnosticaron un tipo de embolia y necesitaban trasladarla de urgencia al hospital de Manta. 
Fue allí cuando intentaron llamar a una ambulancia, pero los celulares no funcionaban. Pile es un pueblo sin cobertura celular.   
Su abuela, María López, recuerda que tuvieron que fletar un carro para sacarla del pueblo, pero  40 minutos después, Roxana, de apenas 22 años, falleció cuando estaban por llegar a El Aromo.
María dice que si hubieran funcionado los teléfonos su nieta estaría viva. Pero en Pile, un pueblo de al menos mil habitantes, tener señal celular es un milagro, que a veces puede salvar vidas. 
Pile está ubicado a unos 40 minutos de Manta, en la Ruta del Spondylus, es una comuna rural del cantón Montecristi que se asentó en un valle rodeado de lomas que lo ubican en una especie de hueco.
Allí se tejen los mejores   sombreros de paja toquilla del país que son exportados al extranjero.
Es un lugar tranquilo, de calles de barro, casas pequeñas y un clima frío que  mantiene a su gente dentro de las casas.
Jenny Lucas, médico del dispensario, dice que la falta de señal es un problema grave que por más de una ocasión ha causado sustos. “Aquí no se puede localizar una ambulancia rápidamente. Imagínese, cómo hacemos nosotros cuando alguien se infarta, eso es algo rápido y no hay forma de llevarlo de urgencias”, explica. 
José Delgado fue dirigente de Pile durante más de tres años. Él asegura que el pueblo siempre ha padecido de la falta de señal celular. 
Incluso, los últimos presidentes comunales han gestionado la colocación de una antena  para poder hacer llamadas, pero al parecer no han logrado mucho. 
José dice que  es difícil vivir incomunicados, porque no pueden llamar a la Policía en una emergencia o a los bomberos en caso de incendios. “Necesitamos que alguna autoridad nos ayude en la gestión, porque solos no podemos hacerlo, no se trata de un lujo, es una necesidad”, expresa.
Viviana Anchundia dice que en el pueblo solo dos marcas de celulares son los que logran captar señal: Samsung y LG. Además, indica que solo de la operadora Claro reciben cobertura en las partes altas y por instantes. Es como una lotería, señala. No se sabe si la llamada saldrá o no. 
Buscando señal.  En un día común, a las diez de la mañana, pocas personas frecuentan las calles de Pile. Hace frío y la gente se guarda en sus casas, con las puertas cerradas y una que otra ventana abierta para que entre la luz del día.  
María Anchundia caminaba por esas calles vacías   buscando la casa de una mujer que según le han dicho cura el mal de ojo. 
María lleva un niño de unos cuatro años; está enfermo y quiere que aquella mujer lo cure. “Estoy buscando la casa, pero no sé muy bien donde queda”, indica. 
María sube una pequeña loma y se ubica al lado de un árbol para llamar a la persona que le recomendó a la curandera, pero apenas logra la llamada, esta se corta dejando la conversación a medias. 
María vive en el sitio Santa Rosa, un pueblo pesquero en la jurisdicción de Manta, donde tienen el mismo problema  que en Pile, hay una escasa cobertura telefónica. Ella comenta que allí solo se pueden hacer llamadas en la cancha o a orillas del mar, por lo que es común ver a la gente agrupada hablando por celular como si estuvieran en cabinas imaginarias.  
Dos cuadras más adelante de donde estaba María,  Jimmy Peña intenta mantener una llamada telefónica con un familiar.  Se ha ubicado junto a un poste de energía, porque los vecinos dicen que allí, en ese lugar, suele haber señal.
Jimmy habla durante unos segundos, alzando la voz  para que le escuchen. La llamada se corta, pero el insiste y marca de nuevo. “Eso lo hacemos siempre”, indica el hombre. “Hay que buscar dónde se puede hablar mejor y este poste es un buen sitio”, agrega. 
Los vecinos llegan hasta el poste a todas horas a esperar llamadas o hacerlas. Jimmy señala que vivir en un pueblo donde no hay señal telefónica les crea inconvenientes. 
Por ejemplo, un buen grupo de los habitantes de Pile trabaja pescando en barcos artesanales. Para ser contratados deben dejar sus números a los empresarios pesqueros, pero debido al problema de la señal, todos optan por dar  números celulares de sus familiares o amigos que viven en Manta. Luego en Pile, ellos buscan señal y llaman para saber si alguien quiere contratarlos. “Es bien complicado, a veces perdemos trabajos por el problema de los celulares, no siempre tenemos cobertura”, expresa. 
Antenas.  Hasta julio del 2017, las empresas prestadoras del servicio telefónico: Claro, Movistar/Tuenti y CNT reportaron a la Agencia de Control y Regulación de las Telecomunicaciones (Arcotel), 15’055.240 líneas activas.
Para que cada una de estas líneas funcione, se deben instalar antenas.
En Manta cada año, según datos de la Comisaría de Construcción, hay al menos dos reclamos de moradores que rechazan la instalación de una antena en sus sectores, aduciendo que la radiación que emiten causa cáncer. 
Esto ha sido descartado en reiteradas ocasiones por las autoridades de salud, incluso Arcotel en una página web señala que:  “Sin antenas no hay servicios de telecomunicaciones” y que “los resultados obtenidos mediante equipos especializados, determinan que las Emisiones No Ionizantes de las antenas no causan daño”. 
Aun así la gente sigue rechazando las antenas, pero en Pile quieren desesperadamente que instalen una. 
En la página web de Claro se indica que ubican  antenas en función de una evaluación técnica que identifica las zonas con mayor congestión de servicios, y que por ello requiere incrementar la capacidad de atención. 
Señala también que las antenas de telecomunicaciones poseen una capacidad limitada para el servicio de comunicaciones. Por este motivo, cuando la demanda de servicios móviles en una determinada zona alcanza el límite de la capacidad de la antena, o incluso la sobrepasa, se requiere implementar una nueva estación móvil cercana a la anterior para atender el tráfico de voz y datos excedente, y de esta forma mejorar la calidad de los servicios.
Emergencias. Jéssica López, habitante de Pile, asegura que es urgente ubicar una antena en el sector.  Hace un mes un delincuente ingresó a la casa de su mamá e intentó robar.
Los moradores llamaban a la Policía, pero no tenían cobertura. Los mismos vecinos se agruparon y persiguieron al ladrón que escapó rápidamente. “Imagínese si ocurre un incendio por aquí, hasta que salgamos a buscar señal ya se nos ha quemado la casa”, manifiesta.
Ella dice que resulta irónico que en Pile, donde se hacen los mejores sombreros de paja toquilla del mundo, no puedan usar sus celulares. “¿Cómo los vendemos, con quién nos comunicamos?”, se pregunta. 
El sector actualmente tiene un presidente comunal, el martes de esta semana se intentó localizarlo para hablar del tema, pero se indicó que estaba fuera del pueblo. Se obtuvo un número celular para localizarlo, pero las llamadas no conectan. Ahhh, es que Pile no tiene cobertura celular.   
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