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Mary no se da por vencida tras el 16A

Ella perdió a sus nietas en el terremoto. Ahora trabaja en emprendimientos.

Martes 28 Noviembre 2017 | 04:00

La vida de Mary Velásquez tiene dos facetas: la que muestra al público y la que vive puertas adentro. 
Ella es conocida por ser microempresaria: ha organizado la Feria del Comercio por dos ocasiones, es vendedora de helados y también le apuesta a otros emprendimientos. 
Esa es una Mary, la pública, pero existe otra que sobrevive con el dolor de haber perdido a sus nietas, la que además debió afrontar quedarse viuda.  
Mary Velásquez Vera, de 49 años, de profesión psicóloga clínica y actualmente gerente de la empersa Expoklan, se considera una empresaria luchadora que ha enfrentado duros momentos, pero que vuelve a levantarse.
DOLOR. En el terremoto del pasado 16 de abril, Mary perdió a sus nietas Lia, Katty y Alejandra, y a la madre de ellas, su nuera. 
Pero asegura que su hijo Mario, padre de las niñas, vive el mayor dolor; hay ocasiones en que no quiere vivir. “Su tristeza me mata, pero vuelvo a levantarme al saber que aún tengo una familia por quien luchar”, expresa.
Su hijo perdió a su familia  y sus pertenencias. 
Sin embargo, señala, nunca recibieron una ayuda como damnificados. 
Tampoco la pidieron, no porque no la necesitaran, sino porque la vida les enseñó a luchar para salir adelante. “Y eso es lo que sigo haciendo: luchar y trabajar,  a pesar de los golpes que he recibido desde el terremoto”, indica.
SU HISTORIA. Ella cuenta que hace más de 25 años  quedó viuda y le tocó ser padre y madre. 
Vivía en Puerto Cayo, lugar que debió abandonar para abrirse futuro en Manta, donde vivía su madre y una hermana.
Ellas la acogieron por unos cuantos días, pero luego le tocó alquilar un pequeño  cuarto en el barrio La Paz. 
Y es en este barrio donde  empezó la lucha de supervivencia junto con sus cinco hijos.
Recordó que no tenía cocina para preparar los alimentos, pero se las ingenió con un aro de llanta, el que lo puso sobre una mesa y lo convirtió en un horno de leña. “A pocas semanas de estar viviendo en La Paz, en una vía principal, mis pensamientos eran ‘cómo hago para mantener a mi hijos’; de repente cruza por mi mente la idea de vender comida, y empecé con la venta de arroz con guatita”, agrega. 
Al principio fue difícil, le  tocaba salir a la calle a parar los carros para ofrecer comida, pero bastó con que un taxista la probara para que luego las guatitas de Mary se promocionaran en el círculo de los taxistas.
Agregó que después no solo llegaban los  taxistas, sino otro público. 
Este negocio luego lo trasladó hasta el  sector del Mercado Central, donde también se hizo famosa con su plato. Y continuó expandiéndose a otros lugares, como Playita Mía y el redondel del Puerto de Manta, porque tuvo la oportunidad de contar con un vehículo que le dejaron cuidando, en el que invirtió para repararlo y movilizarse.
Mary dijo que este negocio lo mantuvo por varios años, con lo cual financió los estudios de sus hijos.  Hubo noches que solo dormía dos y tres horas, porque tenía que preparar la comida para venderla desde primeras horas de la mañana. El sacrificio tuvo su recompensa: sus hijos ahora son profesionales.
ENDEUDADA. Ella asegura estar endeudada, ya que no pudo organizar la Feria del Comercio de este año.
Por esta razón decidió traer el evento del museo de los dinosaurios, con el que tampoco le fue bien. El evento ahora lo ofrece de manera gratuita para los niños en la explanada de La Poza, en honor a la memoria de su nieta Lia.
Mary dice que, a pesar de  sus problemas económicos y  la tristeza de haber perdidos a sus seres queridos durante el terremoto, no le da paso a la derrota. Agrega que le tocará volver  a empezar con la venta de comida.
También cuenta que iniciará una campaña en los barrios y escuelas contra el abuso sexual, y emprenderá un programa radial para orientar a los padres  en el tratamiento de los adolescentes. De esta manera, Mary sigue adelante y no se deja vencer. 
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