Actualizado hace: 2 horas 53 minutos
Hombre llegó a morir a su casa

Luis Acosta abandonó la pesca para no dejar sola en casa a su madre, pero la muerte lo alejó para siempre de ella.

Jueves 12 Octubre 2017 | 04:00

Ambos empezaron a vivir juntos en la calle 110 y avenida 105 de Tarqui, después de que Berta López perdió su casa con el terremoto del año pasado. Desde entonces el hijo prometió no abandonarla ya que ella tenía una vida solitaria.  

Acosta murió horas después de que paramédicos del Cuerpo de Bomberos de Manta lo atendieron y lo llevaron hasta su vivienda, tras ser encontrado en una calle cercana al sector donde habitaba. Ocurrió aproximadamente a las 11h30 del pasado martes. 
Jacqueline Acosta contó que su hermano sufrió un golpe en la cabeza luego de ser impactado, supuestamente, por un bus urbano. Ese fue el testimonio que ella logró recoger en el lugar del accidente.
La víctima, de 53 años de edad, quien después del incidente respiraba normal pero nunca abrió los ojos, fue llevada a su vivienda por los paramédicos ya que, aparentemente, no tenía ninguna complicación en su salud. Incluso así lo indica el propio informe médico de la entidad bomberil. 
Su hermana no entiende por qué lo llevaron a casa y no a un hospital. “La obligación de ellos (bomberos) era haberlo llevado al hospital para ponerlo en observación, pero lo dejaron acostado asegurando que estaba estable, pese al golpe que tenía en la cabeza”, denunció Jacqueline Acosta. 
Mientras que Berta López manifestó que confió en la versión de los paramédicos y por eso no se preocupó por vigilar a su hijo. Y como él seguía respirando pensó que no pasaba nada malo, hasta las 18h00 que dejó de hacerlo.  
Entonces llamaron al ECU-911 para solicitar la asistencia de una ambulancia y llevar a Luis a una casa de salud, pero los  paramédicos solo confirmaron su deceso. 
Bomberos. Carmen Macías, jefa encargada de las ambulancias del Cuerpo de Bomberos, reconoció que llevaron a Luis Acosta a su domicilio, pero afirmó también que fue por pedido de una familiar, cuya firma de responsabilidad por el paciente consta en un documento que tiene la entidad bomberil. 
Macías dijo que cuando llegaron al lugar de los hechos sólo encontraron a la víctima tendida en el piso. Los paramédicos lo atendieron y comprobaron que todos sus signos vitales estaban normales. Por eso fue que un familiar se acercó y pidió que le ayudaran a llevar a la víctima a casa. 
Macías señaló que si a los paramédicos les hubiese constado que la víctima había sido atropellada, entonces se habrían dirigido directamente al hospital de manera obligatoria, pero el cuerpo de Luis tampoco mostraba evidencias de algún impacto. 
Ella también descartó que se trate de una negligencia por parte de los paramédicos ya que, sostuvo, se realizó una evaluación al paciente cuyos signos vitales estaban bien y fue el familiar quien solicitó llevarlo al domicilio.  
“Si en las posteriores horas ocurrió la muerte, no es culpa del Cuerpo de Bomberos”, señaló la funcionaria.  
Mientras tanto la familia del occiso esperará que hoy se les entregue el resultado de la autopsia para conocer qué fue exactamente lo que terminó con la vida de Luis. 
El recuerdo. Berta lloraba ayer desconsolada por la muerte de su hijo. Sentada en una silla, recordaba a cada instante las veces que Luis le prometió quedarse con ella. 
“Me dijo ‘mamá no me voy a pescar porque no la voy a dejar sola, me quedo en tierra porque comida no nos ha de faltar’, pero me dejó sola. Me dijo que no me iba a dejar, pero se me fue para siempre. Ay Diosito, ahora no sé qué voy a hacer solita en esa casa”, repetía Berta.  
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